Un estudio de Infobip publicado en mayo de 2024 situaba en el 20% el porcentaje de estadounidenses que había mantenido alguna conversación de tono romántico con un chatbot. El dato subía hasta superar la mitad entre los usuarios de 35 a 44 años, el grupo de edad donde más se repetía este tipo de interacción.
Curiosidad y soledad, los motivos más citados
Infobip, especializada en comunicaciones omnicanal, preguntaba también por qué la gente entablaba estas conversaciones. La curiosidad y la soledad encabezaban las respuestas, muy por delante de motivos como la confusión sobre el tipo de sistema con el que hablaban o la búsqueda explícita de contenido sexual, que aparecían en último lugar.
El informe también recogía un dato curioso sobre preferencias: una parte notable de los encuestados decía preferir chatbots que percibían como masculinos, lo que sugiere que las expectativas de género que aplicamos a las personas se trasladan también a cómo juzgamos a un sistema de IA, aunque no tenga género real.
Desconfianza de fondo, a pesar del uso
El dato que más contrasta con el 20% inicial es que buena parte de esos mismos usuarios reconocía desconfiar de las respuestas del chatbot. Es decir, coquetear con un sistema de IA y no fiarse de él no son cosas incompatibles: conviven en el mismo usuario. Infobip aprovechaba este punto para insistir en que las plataformas de mensajería necesitan verificación de identidad sólida, precisamente para separar la conversación lúdica con un bot conocido del fraude que se hace pasar por una persona real.
Parte de una tendencia que no ha dejado de crecer
El estudio llegó en un momento en el que aplicaciones de compañía con IA como Replika ya llevaban años ganando usuarios, y meses después de que San Valín de 2024 pusiera sobre la mesa el debate de si este tipo de relación aporta compañía real o solo una ilusión cómoda. Con el tiempo, esa misma pregunta ha derivado en una preocupación más seria, la de hasta qué punto un chatbot que siempre da la razón puede reforzar la soledad en vez de aliviarla.
Preguntas frecuentes
¿Qué porcentaje de estadounidenses ha coqueteado con un chatbot?
Un 20%, según el estudio de Infobip de 2024, con una cifra muy superior entre los usuarios de 35 a 44 años.
¿Cuáles son los motivos principales para hablar de forma romántica con un chatbot?
La curiosidad y la soledad, muy por delante de la confusión sobre el tipo de sistema o la búsqueda de contenido sexual explícito.
¿Los usuarios confían en las respuestas de estos chatbots?
No del todo. Una parte significativa de los encuestados admite coquetear con el chatbot y a la vez desconfiar de lo que responde.
¿Por qué insiste el estudio en la verificación de identidad?
Para diferenciar con claridad la interacción lúdica con un chatbot conocido del fraude de alguien que se hace pasar por una persona real en plataformas de mensajería.
Sobre esta tendencia puedes leer si la compañía de la IA es real o una ilusión y el riesgo oculto de los chatbots que siempre te dan la razón. Sobre límites de contenido en estos sistemas, revisa también el debate de OpenAI sobre contenido para adultos generado con IA.











