El 73% de los docentes no ve la IA como sustituto en la educación

Un estudio de Cambridge University Press & Assessment y la Universidad de Bedfordshire ha preguntado a 400 docentes de 70 países qué piensan de la inteligencia artificial generativa en el aula. La conclusión principal: el 73% no la ve como una amenaza para su rol, sino como un apoyo que puede mejorar la calidad de la enseñanza. La investigación también recoge que el 84% de los encuestados se siente cómodo con las herramientas digitales en general.

Qué datos arroja el estudio

Los profesores que participaron en la encuesta vienen de 70 países, lo que da al estudio cierta representatividad global, aunque la distribución geográfica exacta no se ha detallado. El 73% descarta que la IA generativa vaya a ocupar su lugar como educadores. La mayoría la ve como un asistente para tareas que consumen tiempo: elaborar planes de lección, generar actividades, buscar materiales o dar retroalimentación inicial a los alumnos.

Un 67% reconoce, además, que la IA les aporta conocimientos y perspectivas que de otra forma no tendrían. Eso no significa que confíen ciegamente en ella: la mayoría subraya que hay áreas donde el componente humano es imprescindible, sobre todo en lo que tiene que ver con la comprensión emocional y social del alumno.

El debate de fondo: herramienta o competidor

La pregunta de si la IA va a desplazar a los docentes no es nueva, pero cada vez tiene más carga práctica. Las herramientas de IA generativa como ChatGPT o Gemini ya están en los centros educativos, con o sin protocolo claro. Algunos países han optado por regular: Noruega, por ejemplo, ha decidido frenar el uso de la IA generativa en primaria mientras estudia su impacto real en el aprendizaje.

Los datos de Cambridge apuntan a que los propios docentes no quieren que las guías de uso se construyan sobre el miedo, sino sobre la utilidad real. Que el 67% diga que la IA le da perspectivas únicas sugiere que ven potencial, no solo riesgo. OpenAI ha ido en la misma dirección: ha apostado activamente por convertir a los docentes en primeros usuarios de sus nuevas funciones, con acceso anticipado y programas específicos para el sector.

La demanda de formación, el punto más urgente

Lo más llamativo del estudio no es la actitud positiva, sino la brecha entre esa actitud y la preparación real. El 25% de los docentes encuestados pide formación mensual en IA, y casi la mitad estaría dispuesta a recibirla varios días a la semana. Eso habla de una urgencia que los sistemas educativos todavía no han cubierto. Tener buena predisposición hacia la tecnología no equivale a saber cómo integrarla sin introducir sesgos, errores o dependencias problemáticas.

Cambridge no da cifras sobre cuántos docentes ya están usando herramientas de IA en su día a día, ni en qué tipo de tareas. Esa parte queda pendiente para investigaciones posteriores. Lo que el informe sí deja claro es que el debate ya no es si la IA entrará en las aulas, sino en qué condiciones y con qué formación para los profesionales que enseñan.

Preguntas frecuentes

¿Qué instituciones han elaborado este estudio?

Cambridge University Press & Assessment y la Universidad de Bedfordshire (Reino Unido). El estudio recogió las respuestas de unos 400 docentes de 70 países sobre su percepción de la IA generativa en la enseñanza.

¿Qué tareas asignan los docentes a la IA?

Las más citadas son crear planes de lección, generar actividades y materiales, y acelerar tareas administrativas. Los profesores lo usan como asistente para trabajo de preparación, no como sustituto del contacto directo con los alumnos.

¿Qué porcentaje de docentes quiere más formación en IA?

El 25% pide formación mensual y cerca de la mitad estaría dispuesta a recibirla varios días a la semana. Es uno de los datos que más llama la atención del informe, porque indica que la adopción rápida no está equípada con preparación suficiente.

¿Por qué los docentes no temen a la IA?

Porque ven su trabajo como algo que la IA no puede replicar: el trato emocional y social con el alumno, la toma de decisiones pedagógicas en contexto y la relación de confianza que construye el aprendizaje. La IA puede hacer el andamiaje de la lección; lo que pasa en el aula sigue siendo cosa del profesor.

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