En un contexto de creciente tensión geopolítica y restricciones tecnológicas entre Estados Unidos y China, algunas de las principales compañías tecnológicas occidentales han comenzado a reducir de forma significativa su presencia en territorio chino. El caso más reciente es el de Microsoft, que ha cerrado discretamente su laboratorio de Inteligencia Artificial e Internet de las Cosas (IoT) en Shanghái, según ha revelado el South China Morning Post.
El laboratorio, conocido como IoT & AI Insider Lab, fue inaugurado en mayo de 2019 en la zona de alta tecnología de Zhangjiang, considerada uno de los polos de innovación más importantes de China, con presencia de empresas de semiconductores e inteligencia artificial. En apenas cinco años de actividad, el centro contribuyó al crecimiento de más de 50 startups locales, ayudándolas a captar más de 9.400 millones de yuanes (unos 1.300 millones de dólares) en inversiones, además de lograr 139 avances tecnológicos y formar a cerca de 10.000 profesionales del sector.
Sin embargo, desde enero o febrero de este año, las instalaciones están completamente vacías. Microsoft no ha hecho pública ninguna declaración oficial sobre el cierre, aunque el movimiento se produce poco después de que en 2024 ofreciera a unos 700 u 800 empleados de sus áreas de computación en la nube e inteligencia artificial en China la posibilidad de trasladarse a otros países, ante el endurecimiento de las restricciones de Washington hacia las tecnologías emergentes compartidas con Pekín.
A pesar de su larga presencia en el país, China representa solo un 1,5% de los ingresos globales de Microsoft, según declaró su presidente, Brad Smith, en 2024. Esto podría explicar el escaso impacto económico directo que tendría esta salida para la compañía, aunque el gesto simboliza un cambio profundo en la estrategia global del sector tecnológico.
IBM también cierra filas: fin a su I+D en China tras 32 años
La salida de Microsoft no es un caso aislado. IBM, otro gigante tecnológico estadounidense, también ha cerrado su división de investigación y desarrollo en China, tras más de tres décadas de presencia activa. Según medios locales como YiCai Global, la compañía ha justificado la decisión afirmando que su «misión en el país ha sido completada», en referencia a una estrategia de reorganización centrada en una mayor integración global.
En 2024, IBM ya había despedido a unos 1.600 trabajadores en sus centros de investigación en China, según informó el South China Morning Post, citando a un exempleado. A pesar de este repliegue, IBM asegura que seguirá operando en el país a través de IBM (China) Company Limited, centrando su negocio en servicios de consultoría, nube híbrida e inteligencia artificial.
A nivel global, la compañía atraviesa una oleada de recortes de plantilla. Según The Register, alrededor de 9.000 puestos de trabajo están en riesgo en Estados Unidos, y algunos de ellos podrían ser trasladados a centros en India, en un proceso que responde tanto a ajustes económicos como a un cambio en su modelo operativo.
Un contexto de creciente fragmentación tecnológica
Estas salidas se producen en un momento de alta tensión tecnológica y económica entre Estados Unidos y China, con el control del desarrollo de semiconductores, chips avanzados y la inteligencia artificial como telón de fondo. La administración estadounidense ha impuesto restricciones significativas a la exportación de componentes clave a empresas chinas, especialmente en sectores estratégicos como el militar, el cuántico y el de IA.
Al mismo tiempo, Pekín busca reforzar su autosuficiencia tecnológica, fomentando el desarrollo de startups locales y restringiendo el uso de software extranjero en organismos públicos y empresas estatales. Este nuevo escenario ha empujado a muchas multinacionales a replantear sus operaciones en el gigante asiático, ya sea reduciendo su presencia directa o buscando alternativas en otros países de Asia.
¿Una desglobalización tecnológica?
La retirada paulatina de compañías como Microsoft e IBM puede interpretarse como un síntoma más de la desglobalización tecnológica en curso. En la última década, el ecosistema digital se había construido sobre cadenas de suministro y colaboración internacional, pero la fragmentación política y los intereses estratégicos están obligando a los actores a elegir bandos o a compartimentar sus operaciones por regiones.
Mientras tanto, China continúa avanzando en sus propios desarrollos tecnológicos, reforzando la inversión en inteligencia artificial, semiconductores y computación cuántica, con el objetivo de competir directamente con Occidente en las próximas décadas.