Microsoft anunció el 19 de marzo de 2024 la contratación de Mustafa Suleyman, cofundador de la startup de IA Inflection, valorada en 4.000 millones de dólares, para dirigir su nueva división de inteligencia artificial. Le acompaña Karén Simonyan, otro de los fundadores de Inflection, junto a buena parte del equipo técnico de la startup, sin que se haya precisado el número exacto de personas.
Por qué se rompe Inflection en lugar de venderse entera
Inflection había recaudado 1.300 millones de dólares el año anterior y acababa de lanzar la versión para consumidores de su chatbot Pi. Según declaró el propio Suleyman a Bloomberg, la compañía no logró encajar esa tecnología en un plan de negocio rentable. En vez de una compra convencional, Microsoft ficha al talento y firma con Inflection un acuerdo de licencia que le permite vender los modelos de la startup en Azure. Gracias a ese acuerdo, los inversores que habían puesto más de 1.500 millones de dólares recuperan su inversión y, según las condiciones pactadas, potencialmente algo más.
Es una fórmula que evita a Microsoft una operación de fusión clásica, sujeta a un escrutinio antimonopolio más estricto, mientras consigue lo que realmente le interesaba, el equipo y la licencia tecnológica.
Un tablero con más de un socio
Según Bloomberg, Satya Nadella avisó a Sam Altman de la incorporación de Suleyman el lunes previo al anuncio, aunque las conversaciones con él llevaban meses en marcha. El movimiento encaja en un patrón más amplio, en febrero Microsoft había invertido en la francesa Mistral AI, competidora directa de OpenAI, y en septiembre de 2023 Amazon había puesto 4.000 millones de dólares en Anthropic. Esta última ya cuenta con Claude 3, un modelo que en varios benchmarks supera a GPT-4, prueba de que la ventaja de OpenAI ya no es tan cómoda como hace un año.
Para Microsoft, sumar a Suleyman no significa romper con OpenAI, sino dejar de depender de un único socio. Con Inflection dentro de casa, la compañía gana una segunda línea de desarrollo de modelos propios que reduce su exposición si la relación con OpenAI se tensiona en el futuro, algo que meses después atrajo el interés de reguladores británicos sobre sus acuerdos con proveedores de IA.
Qué ha sido de la división de Suleyman
La apuesta no se quedó en el fichaje puntual. Suleyman pasó a dirigir Microsoft AI como división propia, y dos años después Microsoft reorganizó Copilot bajo esa misma división para centralizar su estrategia de modelos propios, una señal de que la operación de 2024 no fue un movimiento aislado sino el arranque de una apuesta a largo plazo por tener tecnología de IA que no dependa por completo de OpenAI.
Lo que queda en el aire
Ni Microsoft ni Inflection precisaron cuántos empleados exactamente cambiaron de nómina, ni los términos económicos completos del acuerdo de licencia. Tampoco está claro qué papel jugará a largo plazo el chatbot Pi, que Inflection siguió operando de forma independiente tras la marcha de sus fundadores.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Mustafa Suleyman?
Cofundador de DeepMind y después de Inflection AI, la startup responsable del chatbot Pi. Desde marzo de 2024 dirige Microsoft AI.
¿Por qué Microsoft no compró Inflection directamente?
Fichar al equipo y firmar una licencia tecnológica evita una fusión formal, sujeta a un control antimonopolio más estricto, mientras consigue el mismo resultado práctico, el talento y la tecnología.
¿Qué gana Microsoft con el acuerdo de licencia?
El derecho a vender los modelos de Inflection a través de Azure, además de recuperar para los inversores de la startup el dinero que habían puesto.
¿Significa esto que Microsoft rompe con OpenAI?
No. Microsoft mantiene su relación con OpenAI, pero diversifica sus apuestas en IA invirtiendo también en Mistral AI y fichando a Suleyman para liderar desarrollo propio.
¿Qué pasó con Microsoft AI después de este fichaje?
Se consolidó como división propia y, dos años después, absorbió también la reorganización de Copilot dentro de la estrategia de modelos propios de la compañía.












