Lo que parecía una alianza blindada entre OpenAI y Microsoft atraviesa uno de sus momentos más delicados. Según el Financial Times, ambas compañías mantienen una negociación estancada sobre su contrato vigente hasta 2030. En el centro del desacuerdo hay dos cuestiones clave: la secrecía en torno a un posible desarrollo de Inteligencia Artificial General (AGI) y la exclusividad de Azure como plataforma en la nube.
La tensión llega en un momento crítico: hay 10.000 millones de dólares de SoftBank pendientes de inversión, condicionados a que ambas partes logren un acuerdo antes de que acabe 2025. De no cerrarse, OpenAI podría perder financiación clave y Microsoft reforzaría aún más su participación accionarial, que tras la reestructuración prevista superaría ya el 30 %.
Un matrimonio con fisuras
Microsoft se convirtió en socio estratégico de OpenAI en 2019, tras un primer cheque de 1.000 millones de dólares a cambio del compromiso de usar Azure como infraestructura principal. En 2023, el gigante de Redmond redobló la apuesta con 10.000 millones más, asegurándose el acceso a los modelos de OpenAI y el 49 % de los beneficios de su rama con ánimo de lucro.
Pero ahora, con la industria de la IA en plena efervescencia y nuevas inversiones sobre la mesa, la relación enfrenta grietas difíciles de tapar.
El choque por la AGI
El mayor punto de fricción es una cláusula que OpenAI se niega a eliminar: si la compañía desarrolla un sistema que pueda considerarse AGI (Artificial General Intelligence), este quedaría fuera del alcance de Microsoft.
Para la firma fundada por Sam Altman, proteger ese hipotético avance es vital. Sería la mayor disrupción tecnológica de la historia reciente, y OpenAI quiere mantener el control absoluto. Microsoft, por su parte, considera inaceptable quedar al margen de un descubrimiento que podría cambiar el equilibrio de poder en la industria tecnológica mundial.
Un ejecutivo citado por Financial Times lo resumió con crudeza:
“Tener la cláusula de la AGI es una ficha de negociación. Es una amenaza de destrucción mutua asegurada: si no hay acuerdo antes de fin de año, no podrán recaudar más dinero, y Altman lo sabe.”
Exclusividad en la nube: Azure frente a Google y AWS
El segundo gran obstáculo es la exclusividad de Azure. OpenAI quiere flexibilizar el contrato para ofrecer sus servicios también en Google Cloud y Amazon Web Services (AWS), lo que le permitiría diversificar ingresos y acelerar su API comercial.
Microsoft se resiste a perder su monopolio, aunque se baraja una solución intermedia: permitir el despliegue en otras nubes, pero solo en casos específicos —por ejemplo, gobiernos que no utilicen Azure— y bajo un marco limitado.
Reloj en contra y presión de SoftBank
El tiempo apremia. El fondo japonés SoftBank, que acaba de invertir 2.000 millones en Intel, ha condicionado su entrada en OpenAI a que se cierre un acuerdo antes del 31 de diciembre de 2025.
Si fracasan las conversaciones, el riesgo es que inversores se retiren y que Microsoft aumente su peso accionarial de forma significativa.
IPO en el horizonte y el temor a una burbuja
La resolución del conflicto también marcará el futuro de una posible salida a bolsa de OpenAI. La compañía sigue operando con pérdidas a pesar de su enorme relevancia en el mercado de la IA, y necesita atraer capital fresco antes de que estalle una posible “burbuja” del sector, algo que incluso Sam Altman ha advertido públicamente.
Para Microsoft, el acuerdo no solo supondría beneficios económicos, sino también la posibilidad de consolidar su posición frente a Google y Amazon en el ámbito de la inteligencia artificial generativa.
Microsoft juega sus cartas: Copilot y modelos propios
En paralelo, Microsoft ha comenzado a desarrollar sus propios modelos: MAI-1-preview y el modelo de voz MAI-Voice-1. Aunque oficialmente se presentan como un complemento de la familia Copilot, muchos analistas interpretan el movimiento como una forma de reducir dependencia de OpenAI y ganar margen en la mesa de negociación.
Conclusión: una alianza en tensión, pero difícil de romper
A pesar de los desencuentros, tanto Microsoft como OpenAI han asegurado en un comunicado conjunto que mantienen una “relación productiva y de largo plazo”. Sin embargo, el desenlace de esta pulseada podría marcar no solo el futuro de ambas empresas, sino también el rumbo de la industria de la inteligencia artificial a escala global.
Preguntas frecuentes (FAQ)
1. ¿Qué es la AGI y por qué es tan importante en estas negociaciones?
La AGI (Inteligencia Artificial General) se refiere a un sistema capaz de realizar tareas cognitivas de forma similar o superior a los humanos en múltiples ámbitos. Sería un salto mucho mayor que la IA actual, y quien lo controle tendría una ventaja estratégica sin precedentes.
2. ¿Qué gana Microsoft con OpenAI?
Además de acceso preferente a sus modelos (como GPT-4 y GPT-5), Microsoft integra la IA en productos como Office, Windows y Azure. También participa en los beneficios de la rama comercial de OpenAI.
3. ¿Por qué OpenAI quiere usar otras nubes además de Azure?
Para diversificar clientes e ingresos, reduciendo su dependencia de Microsoft y aprovechando la infraestructura de otros gigantes como Google y Amazon.
4. ¿Qué pasa si no hay acuerdo antes de fin de 2025?
SoftBank y otros inversores podrían retirar su apoyo, comprometiendo la financiación de OpenAI y obligándola a ceder más control a Microsoft.