La inteligencia artificial está entrando en más tareas empresariales, pero su adopción está abriendo un problema menos visible: qué ocurre con las habilidades que los trabajadores dejan de practicar. Un nuevo estudio del IBM Institute for Business Value sitúa el pensamiento crítico en el centro de esa discusión y revela una brecha entre lo que las empresas esperan de sus empleados y las capacidades que estos consideran prioritarias.
Las claves del estudio de IBM sobre IA y pensamiento crítico en 20 segundos
- El 60 % de los empleados teme que la IA esté erosionando sus habilidades.
- El pensamiento crítico aparece como la capacidad que más preocupa conservar.
- El 71 % de los CHRO considera esencial supervisar, validar o anular resultados de IA.
- Solo el 26 % de las empresas define claramente qué trabajo corresponde a personas o IA.
- El 72 % utiliza la IA de forma limitada o no la utiliza dentro de Recursos Humanos.
El informe Designing the Thinking Organization analiza cómo cambia el trabajo cuando la IA pasa de ser una herramienta puntual a formar parte de los procesos diarios. IBM ha encuestado a 1.500 directores de Recursos Humanos (CHRO) y responsables de estrategia de plantilla, además de 8.800 empleados a tiempo completo. La investigación se realizó entre abril y junio de 2026 en 21 áreas geográficas y 23 industrias para el estudio ejecutivo, mientras que la encuesta a empleados cubrió 28 países.
El resultado muestra que la discusión sobre IA en las empresas empieza a desplazarse desde la productividad hacia una cuestión más difícil de medir: cómo mantener las capacidades humanas cuando una parte creciente del trabajo cognitivo queda en manos de sistemas de IA.
El problema no es solo aprender a usar la IA
Una de las diferencias más llamativas del estudio aparece al preguntar qué capacidades necesitarán los trabajadores para desenvolverse con IA.
El 71 % de los CHRO considera importante que los empleados puedan supervisar, validar o anular los resultados generados por IA. Entre los empleados, esa capacidad solo alcanza el 38 %.
La distancia también aparece en el juicio ante situaciones ambiguas. El 48 % de los responsables de Recursos Humanos lo considera una capacidad importante, frente al 29 % de los trabajadores.
Hay, sin embargo, mayor coincidencia en el pensamiento crítico y el planteamiento de problemas. El 57 % de los CHRO y el 49 % de los empleados los sitúan entre las capacidades relevantes para el trabajo con IA.
Para IBM, esta diferencia importa porque una parte del valor de un sistema de IA depende de la capacidad de las personas para revisar lo que genera. Un trabajador que utiliza una herramienta para analizar información, redactar un documento o recomendar una decisión necesita conservar la capacidad de detectar errores, cuestionar supuestos y decidir cuándo el resultado no es adecuado.
El estudio encuentra además una preocupación directa entre los empleados. El 60 % teme que la IA esté erosionando sus habilidades, y entre quienes tienen esa preocupación, tres de cada cuatro aseguran que ya han percibido cierta pérdida de capacidades.
El pensamiento crítico es la habilidad que aparece con mayor frecuencia entre las que los empleados consideran que están disminuyendo.
El fenómeno plantea una cuestión especialmente relevante para los trabajadores que están empezando su carrera. Si determinadas tareas rutinarias desaparecen porque una IA puede realizarlas, también pueden desaparecer algunas de las situaciones mediante las que un profesional adquiere experiencia.
El informe recoge que solo el 23 % de las organizaciones está aumentando la contratación de perfiles de entrada, mientras que el 77 % mantiene esas incorporaciones estables o las reduce. IBM plantea como posibles alternativas las rotaciones, la exposición temprana a clientes, la toma de decisiones supervisada y otras experiencias diseñadas para desarrollar criterio profesional.
Los agentes de IA ya están entrando en los flujos de trabajo
El estudio no se limita a los modelos generativos utilizados para redactar o resumir. También analiza la llegada de agentes capaces de ejecutar tareas dentro de procesos empresariales.
Según IBM, el 29 % de los flujos de trabajo ya incorpora agentes de IA y la previsión recogida en el informe sitúa esa proporción en el 40 % para 2028.
El problema es que las organizaciones todavía no han definido con la misma velocidad cómo debe repartirse el trabajo entre humanos y máquinas.
Solo el 26 % de las empresas afirma definir claramente, en gran medida, qué tareas son dirigidas por personas, cuáles reciben asistencia de IA y cuáles son ejecutadas por sistemas de IA.
Esta distinción resulta especialmente importante cuando un agente puede recomendar o ejecutar acciones sin intervención humana constante. El informe propone que cada flujo de trabajo tenga definidos los responsables, los mecanismos de escalado y las situaciones en las que una persona puede detener o modificar una decisión.
Las organizaciones que sí establecen esta separación declaran un 18 % menos de riesgo y un 20 % más de calidad, según los datos del estudio. IBM advierte en su metodología que estas relaciones proceden de datos transversales y representan asociaciones observadas, no una prueba de causalidad directa.
El diseño del trabajo también afecta a la confianza. Cuando el juicio humano está incorporado en los procesos, el 62 % de los CHRO afirma que la confianza de los empleados en las decisiones apoyadas por IA está aumentando. Cuando ese componente no está presente, el 57 % señala una disminución.
La IA también genera nuevas tareas
Automatizar una parte de un proceso no significa necesariamente que desaparezca todo el trabajo asociado. El informe identifica una categoría que puede pasar desapercibida: el trabajo necesario para comprobar y corregir lo que hace la IA.
El 80 % de los CHRO considera que la adopción de IA genera trabajo adicional para los empleados, como validar recomendaciones, corregir errores, proporcionar contexto o gestionar excepciones.
Entre los trabajadores, el 42 % afirma que la IA aumenta su trabajo o que parte del esfuerzo que realiza deja de estar reconocido.
Esto puede afectar también a los sistemas tradicionales de evaluación del rendimiento. Si una empresa mide únicamente cuántas tareas se completan, puede dejar fuera el tiempo dedicado a verificar que las respuestas de una IA son correctas o a solucionar los casos que el sistema no puede resolver por sí solo.
IBM señala que solo el 42 % de las organizaciones dirige principalmente las ganancias de productividad obtenidas mediante IA hacia innovación o reciclaje profesional. El resto combina diferentes destinos, entre ellos ahorro de costes, beneficios o reinversión parcial.
El informe relaciona además la adopción avanzada de IA y una mayor capacidad para gestionar el cambio con mejores indicadores empresariales, aunque esas asociaciones proceden del análisis de IBM y no deben interpretarse como una relación causal demostrada.
Recursos Humanos tiene que aplicar la IA también dentro de casa
El estudio encuentra otro dato relevante para las empresas que están intentando definir su estrategia de IA: el 72 % utiliza poco o nada la inteligencia artificial dentro de Recursos Humanos.
El desglose del informe muestra que un 16 % de las organizaciones no utiliza IA en HR, un 26 % se limita a funciones integradas en sus plataformas, un 30 % mantiene proyectos piloto, un 22 % ha escalado la tecnología a varios procesos y solo un 6 % afirma haber llegado a una utilización de IA nativa a escala.
Las propias capacidades de los departamentos de Recursos Humanos también presentan margen de desarrollo. Solo el 13 % de los directivos considera elevada la alfabetización en IA de sus equipos de HR. La medición del rendimiento de la IA alcanza el 16 % y la gestión del cambio asociada a su adopción, el 20 %.
La gobernanza y la ética de la IA llegan al 31 %.
IBM propone utilizar Recursos Humanos como un campo de prueba para la adopción responsable de IA, especialmente porque esta área gestiona información y decisiones relacionadas con contratación, promoción, remuneración y rendimiento.
Entre las organizaciones que el informe identifica como Thinking Organizations, el 94 % garantiza transparencia y explicabilidad en los sistemas de IA que afectan a la carrera profesional de los empleados, frente al 62 % del resto.
El estudio define estas organizaciones a partir de diez capacidades agrupadas en cinco áreas: responsabilidad compartida entre personas e IA, rediseño del trabajo, desarrollo y conservación de habilidades, experiencia y cultura de los empleados y uso responsable de la IA en Recursos Humanos.
IBM clasifica como Thinking Organizations al cuartil superior de las organizaciones analizadas mediante su índice de capacidades, un grupo compuesto por 375 empresas. El propio documento explica que se trata de una clasificación construida a partir de respuestas de la encuesta y de relaciones estadísticas observadas.
El mensaje que deja el estudio para el desarrollo de agentes y sistemas de IA empresarial va más allá de la automatización. A medida que estas herramientas asumen tareas de análisis, recomendación y ejecución, las compañías tienen que decidir qué decisiones deben seguir bajo supervisión humana y cómo van a mantener las capacidades necesarias para supervisarlas.
Para los trabajadores, el reto no consiste únicamente en aprender a utilizar nuevas herramientas. También está en seguir practicando las capacidades que permiten cuestionar sus resultados, detectar errores y tomar decisiones cuando la respuesta de una IA no encaja con la realidad del negocio.
Preguntas frecuentes
¿Qué porcentaje de empleados teme perder habilidades por la IA?
El 60 % de los empleados encuestados por IBM afirma estar preocupado por la erosión de sus habilidades. Entre quienes tienen esa preocupación, tres de cada cuatro dicen que ya han experimentado cierta pérdida de capacidades.
¿Qué habilidad preocupa más a los empleados?
El pensamiento crítico es la capacidad que los empleados mencionan con mayor frecuencia entre las que consideran que están disminuyendo por el uso de IA.
¿Qué diferencia hay entre empleados y CHRO sobre la supervisión de la IA?
El 71 % de los CHRO considera importante saber supervisar, validar o anular resultados de IA, frente al 38 % de los empleados encuestados.
¿Cuántas empresas utilizan IA en Recursos Humanos?
El 72 % de las organizaciones utiliza la IA de forma limitada o no la utiliza dentro de Recursos Humanos. Solo el 6 % se describe como una función de HR nativa de IA a escala.











