La inteligencia artificial generativa podría aportar hasta 9.400 millones de euros anuales al producto interior bruto (PIB) de España en 2035 gracias a su aplicación en la industria audiovisual y sus efectos sobre la productividad. Así lo estima un estudio de la consultora Public First difundido coincidiendo con el inicio del Festival de San Sebastián, donde Google estará presente para analizar el papel de las nuevas tecnologías y el futuro del sector audiovisual.
Las claves de la IA generativa en el audiovisual en 30 segundos
- Public First estima una aportación potencial de hasta 9.400 millones de euros anuales al PIB español para 2035.
- El estudio calcula que un creador podría ahorrar unas 390 horas de trabajo al año mediante estas herramientas.
- La industria creativa podría sumar 150.000 empleos durante la próxima década.
- La traducción asistida por IA podría ampliar el alcance internacional de las producciones españolas un 190 %.
Las cifras son estimaciones sobre el potencial de la tecnología y, por tanto, no representan un impacto económico ya conseguido. El análisis sitúa parte de ese posible crecimiento directamente en el sector creativo y otra parte en las mejoras de productividad que podrían extenderse al resto de la economía.
Hasta 4.200 millones de euros para el sector creativo
Según el estudio de Public First, de los 9.400 millones de euros anuales que podría aportar la IA generativa al PIB español para 2035, 4.200 millones corresponderían al sector creativo. Otros 5.300 millones procederían de las ganancias de productividad para el conjunto de la economía.
Una de las posibilidades que plantea el informe es que estas tecnologías reduzcan algunas de las barreras económicas que afrontan los estudios y empresas de menor tamaño. Herramientas capaces de asistir en determinadas partes del proceso creativo podrían permitir que pymes y estudios medianos acometan trabajos que hasta ahora requerían más recursos.
El ahorro de tiempo es otro de los aspectos analizados. Public First calcula que las herramientas de inteligencia artificial generativa podrían ahorrar potencialmente unas 390 horas de trabajo al año por creador, una cantidad equivalente aproximadamente a 50 jornadas laborales.
Ese tiempo podría trasladarse a otras fases de una producción audiovisual. El estudio menciona específicamente actividades de mayor valor creativo, como la dirección artística o el desarrollo de la narrativa visual.
El cálculo no implica que todos los profesionales del audiovisual vayan a ahorrar esa cantidad de horas ni que la incorporación de IA tenga los mismos efectos en cualquier proyecto. Se trata de una estimación sobre su posible aplicación en diferentes tareas dentro de los procesos de producción.
Las previsiones también alcanzan al empleo. El informe estima que el desarrollo de estas tecnologías podría estar asociado a la creación de 150.000 puestos de trabajo en el sector creativo durante la próxima década.
Esta previsión resulta especialmente relevante en un momento en el que la incorporación de la inteligencia artificial al cine y otras industrias culturales mantiene abierto el debate sobre cómo cambiarán determinadas profesiones. Los datos aportados por Public First plantean un escenario de crecimiento del empleo, aunque se trata de una proyección a largo plazo y no de puestos de trabajo cuya creación esté ya confirmada.
La traducción con IA puede ampliar el público de las producciones españolas
La inteligencia artificial también puede intervenir después de finalizar una producción. El estudio pone el foco en la traducción y el subtitulado como herramientas para que los contenidos españoles puedan llegar con mayor facilidad a espectadores de otros países.
Public First estima que la traducción asistida por IA podría incrementar un 190 % el alcance global de las producciones españolas. Según sus cálculos, esa expansión podría generar unos 370 millones de euros adicionales.
Entre los ejemplos recogidos se encuentra CanalSur y su utilización de tecnología para subtitular en directo el Carnaval de Cádiz. El caso muestra una de las aplicaciones prácticas de estas herramientas: adaptar contenidos audiovisuales a otros idiomas con mayor rapidez para facilitar su distribución fuera de su público habitual.
La posibilidad tiene especial interés para producciones con presupuestos más ajustados. La traducción, el doblaje y el subtitulado forman parte de los costes necesarios para llevar una obra a otros mercados, por lo que las herramientas capaces de asistir en estos procesos pueden modificar tanto los tiempos como los recursos necesarios para preparar versiones internacionales.
El aumento del alcance del 190 % y los 370 millones de euros son, de nuevo, estimaciones del estudio y dependerán del grado de adopción de la tecnología y de otros factores que condicionan la distribución internacional de contenidos.
De las estimaciones a los rodajes con inteligencia artificial
La IA generativa ya ha empezado a utilizarse en proyectos audiovisuales concretos. Uno de los casos incluidos en la información difundida alrededor del estudio es el del cineasta español Lucas Ortiz Estefanell, que ha experimentado con estas tecnologías durante sus rodajes.
El director utilizó modelos y herramientas de inteligencia artificial, entre ellos Google Flow y Veo, para producir su película Les Explorateurs. En un vídeo sobre el proceso de creación de la obra explica cómo incorporó estas soluciones a su trabajo.
Su experiencia permite trasladar parte del debate económico del estudio a un caso de producción concreto. Las herramientas generativas pueden intervenir en distintas fases de la creación audiovisual, aunque su utilización y el peso que adquieren dependen de las necesidades y decisiones de cada proyecto.
La publicación del informe coincide con el inicio del Festival de San Sebastián, uno de los principales encuentros de la industria cinematográfica en España. Google participará en el festival para analizar el papel de las nuevas tecnologías y el futuro del audiovisual.
Las previsiones de Public First dibujan así un escenario en el que la inteligencia artificial podría tener consecuencias económicas que van más allá del ahorro de tiempo en una producción. La productividad, la capacidad de los estudios de menor tamaño para desarrollar proyectos, la distribución internacional y el empleo forman parte de los ámbitos en los que el estudio anticipa posibles cambios durante la próxima década.










