Microsoft prepara una inversión de 10.000 millones en OpenAI

Microsoft está cerrando los detalles de una inversión de 10.000 millones de dólares en OpenAI, la compañía detrás de ChatGPT. La operación, adelantada por Semafor y confirmada después por varios medios estadounidenses, valoraría a la empresa en torno a 29.000 millones y dejaría a Redmond como su mayor accionista.

La ronda llega apenas un mes después de que ChatGPT se hiciese viral. El asistente conversacional de OpenAI superó el millón de usuarios registrados en cinco días desde su lanzamiento el 30 de noviembre de 2022, una velocidad de adopción que solo Instagram y TikTok habían rozado en los últimos años.

Cómo queda el reparto: 49% Microsoft, 49% otros, 2% no lucrativo

Según los términos que circulan, Microsoft no asumiría sola los 10.000 millones. La operación incluye otros fondos de capital riesgo (suenan Thrive Capital y Founders Fund, entre otros) y se estructura en dos fases. Hasta recuperar la inversión, Microsoft se llevaría el 75% de los beneficios de OpenAI. A partir de ahí, la propiedad quedaría repartida entre Microsoft (49%), el resto de inversores (49%) y la matriz sin ánimo de lucro de OpenAI (2%).

Es una jugada inusual para Microsoft, que casi siempre compra empresas en lugar de tomar participaciones grandes en startups. La cifra eleva el compromiso total de Redmond con OpenAI por encima de los 13.000 millones, contando la inyección inicial de 1.000 millones de 2019 y aportaciones intermedias.

Azure, el cordón umbilical del acuerdo

El interés de Microsoft no es solo financiero. OpenAI entrena y sirve sus modelos sobre la nube pública Azure, en clusters dedicados con miles de GPUs Nvidia A100 y H100. Cada token generado por ChatGPT pasa por infraestructura de Microsoft, así que parte del dinero de la inversión vuelve a la propia Redmond en forma de gasto cloud. El acuerdo da continuidad a esa exclusividad técnica y consolida a Azure como el cliente cautivo del mayor laboratorio privado de IA del momento.

Para OpenAI la dependencia tiene una contrapartida concreta, y es disponer de capacidad de cómputo a una escala que ningún competidor podría montar a corto plazo. Entrenar GPT-4, según estimaciones del propio sector, requiere decenas de miles de GPUs durante meses, una factura que solo se digiere con un socio cloud de la talla de Microsoft, Google o Amazon.

Silencio oficial y reacciones en redes

Tanto Microsoft como OpenAI han declinado confirmar las cifras. La política habitual de ambas compañías ante filtraciones es no entrar al detalle hasta el cierre formal, algo que probablemente ocurra en las próximas semanas. En X (antes Twitter) la operación se ha analizado al milímetro casi en tiempo real, sobre todo el reparto de beneficios escalonado del primer tramo.

Tres años después: lo que aquella ronda puso en marcha

Esta operación de enero de 2023 marcó el inicio de la fase actual del mercado de IA generativa. La valoración de 29.000 millones que hoy parece modesta abrió la puerta a rondas mucho mayores, y en 2026 OpenAI cerró una financiación récord que disparó su valoración hasta 840.000 millones, casi treinta veces la de aquel enero. La alianza con Microsoft también ha evolucionado, y el pacto inicial de exclusividad cloud se ha relajado, ya que el último acuerdo entre ambas, conocido en abril de 2026, mantiene a Redmond como socio principal pero le da margen a OpenAI para apoyarse en otros proveedores.

Esa diversificación no salió de la nada. OpenAI ha firmado acuerdos plurianuales para servir agentes en AWS Bedrock con 2 GW de Trainium y se ha apoyado en chips de Cerebras para acelerar la inferencia. Por su parte, Microsoft ha consolidado su parte de la jugada empujando GPT en el catálogo empresarial, así que GPT-5.5 ya está disponible en Microsoft Foundry para clientes corporativos, y la compañía ha reorganizado Copilot bajo una sola unidad para apretar el paso hacia la superinteligencia.

El precio que Microsoft pagó por entrar pronto se mide hoy en cuota de mercado, no solo en revalorización contable. Aquella inyección de 10.000 millones, que en su día parecía una apuesta arriesgada en una startup todavía no rentable, ha terminado siendo la operación que reorganizó el mapa de la IA empresarial.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto invierte Microsoft realmente en OpenAI con esta ronda?

La cifra que circula es de 10.000 millones de dólares, aunque parte de ese dinero llega vía créditos de cómputo en Azure y no como aportación dineraria pura. Sumando inyecciones anteriores (1.000 millones en 2019 y rondas intermedias), el compromiso total de Microsoft con OpenAI superaría los 13.000 millones tras esta operación.

¿Compra Microsoft OpenAI con este movimiento?

No. La estructura propuesta deja a Microsoft con un 49% de la participación, otro 49% repartido entre el resto de inversores y un 2% en manos de la matriz sin ánimo de lucro. Es la mayor participación individual, pero no llega a control mayoritario ni a fusión formal.

¿Por qué se valora OpenAI en 29.000 millones?

La cifra recoge tres factores que pesan ahora mismo en el mercado: la tracción de ChatGPT en usuarios, el contrato de exclusividad cloud con Azure y el potencial de comercialización vía API empresarial. Es una valoración alta para una empresa todavía en pérdidas, pero el mercado anticipa varios años de crecimiento sostenido.

¿Qué saca Microsoft a cambio del dinero?

Tres cosas, en este orden: el 75% de los beneficios de OpenAI hasta recuperar los 10.000 millones, una participación del 49% en la fase posterior, y la garantía de que Azure seguirá siendo la nube en la que se entrenan y sirven los modelos. Esa exclusividad técnica vale más, en el medio plazo, que el porcentaje accionarial en una operación así.

¿Cuándo se hará oficial la operación?

Ni Microsoft ni OpenAI han confirmado plazos. La filtración apunta a un cierre en cuestión de semanas, antes del primer trimestre de 2023. Por norma, este tipo de rondas se anuncia oficialmente cuando los documentos están firmados y los reguladores no plantean objeciones inmediatas.

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