Tencent mantiene conversaciones para convertirse en el mayor accionista de Manus, la empresa de agentes de inteligencia artificial que Meta adquirió a finales de 2025 por unos 2.000 millones de dólares. La operación todavía no está cerrada y respondería a la orden de Pekín de deshacer la compra. El plan que se estudia permitiría que Manus recuperase su independencia desde Singapur, con Tencent como principal inversor, pero sin integrarse directamente en el grupo propietario de WeChat.
Las claves de la posible recompra de Manus en 20 segundos
- Tencent negocia liderar la operación, aunque conservaría una participación minoritaria.
- El precio rondaría los 2.000 millones de dólares, una valoración similar a la pagada por Meta.
- Manus seguiría funcionando de forma independiente y mantendría previsiblemente su sede en Singapur.
- También podrían participar antiguos inversores chinos, entre ellos ZhenFund y HSG, además del equipo directivo.
- Benchmark no tendría previsto regresar, según las fuentes consultadas por Financial Times y Reuters.
- China ordenó en abril deshacer la compra por posibles incumplimientos de sus reglas de inversión y seguridad nacional.
- Meta ya ha separado operativamente Manus y habría interrumpido el intercambio de datos, pero queda pendiente resolver la propiedad y devolver el dinero.
- Las negociaciones continúan abiertas, por lo que el reparto accionarial y las condiciones finales pueden cambiar.
Manus fue fundada originalmente en China por el equipo de Butterfly Effect y ganó visibilidad en 2025 gracias a un agente capaz de investigar, gestionar archivos, crear programas y ejecutar tareas con una intervención humana limitada. Su crecimiento coincidió con la popularidad de DeepSeek y llevó a algunos medios chinos a presentarla como otra muestra del avance nacional en inteligencia artificial.
La compañía trasladó después su sede y parte principal de sus operaciones a Singapur. Poco tiempo más tarde, Meta anunció su adquisición para reforzar el desarrollo de agentes dentro de sus servicios. La operación se cerró sin que las partes solicitaran previamente la aprobación de las autoridades chinas, al considerar que Manus ya era una sociedad singapurense.
Pekín no compartió esa interpretación. Los reguladores consideraron que la empresa seguía manteniendo vínculos suficientes con China por el origen de sus fundadores, su tecnología, parte de su estructura empresarial y el trabajo desarrollado por ingenieros chinos. En abril, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma ordenó cancelar la transacción mediante el mecanismo de revisión de inversiones extranjeras.
La intervención resulta poco habitual porque afecta a una compra ya cerrada entre dos compañías que, sobre el papel, no estaban domiciliadas en China. Su alcance envía una advertencia a otras empresas tecnológicas fundadas en el país: trasladar la sede a Singapur no garantiza que Pekín deje de considerarlas activos estratégicos chinos.
Tencent sería el mayor accionista, pero no controlaría Manus
Las conversaciones actuales contemplan que Tencent aporte la mayor cantidad de capital y se convierta en el primer accionista individual. Aun así, su participación permanecería por debajo del 50 %, según las personas conocedoras de la negociación citadas por el Financial Times.
El objetivo sería evitar que Manus pasase de estar controlada por una tecnológica estadounidense a quedar absorbida por un gran grupo chino. La empresa conservaría su dirección, sus productos y una estructura independiente desde Singapur.
Junto a Tencent podrían regresar ZhenFund y HSG, anteriormente conocida como Sequoia Capital China, además de los fundadores y otros miembros de la dirección. Las conversaciones también están abiertas a nuevos inversores capaces de ayudar a reunir el capital necesario.
Benchmark, la firma estadounidense que lideró una ronda de 75 millones de dólares antes del traslado de Manus, no tendría previsto sumarse al consorcio. La salida de los inversores anteriores ya se produjo cuando Meta compró la totalidad de la empresa, así que la recompra requiere construir de nuevo su accionariado.
Reuters señala que los interesados estudian pagar al menos 2.000 millones de dólares. La cifra no representa necesariamente una nueva valoración al alza, sino el importe necesario para devolver a Meta una cantidad próxima a la desembolsada y revertir la transmisión de las acciones.
La operación es más complicada que firmar una compraventa en sentido contrario. Meta ya había incorporado trabajadores de Manus a sus oficinas en Singapur y empezó a utilizar su tecnología en algunos productos, incluidos sistemas relacionados con publicidad y automatización.
Desde la intervención de Pekín, Meta habría vuelto a separar los equipos y detenido el intercambio de datos entre ambas compañías. Falta resolver qué ocurre con el código, los conocimientos técnicos, la propiedad intelectual y las mejoras desarrolladas durante los meses de integración.
Un acuerdo puede obligar a Meta a borrar copias de software y documentación, devolver las acciones y renunciar formalmente al uso de los algoritmos de Manus. Resulta mucho más difícil eliminar el conocimiento adquirido por los ingenieros o separar avances desarrollados de manera conjunta.
La compañía estadounidense ha sostenido que la compra cumplió la legislación aplicable, pero ha comenzado a colaborar en una solución. Meta tampoco dispone de una presencia directa importante en China que le permita ignorar con facilidad la orden, ya que Pekín podría actuar sobre proveedores, personal, inversiones y otras relaciones comerciales vinculadas al país.
Dos de los fundadores de Manus, Xiao Hong y Ji Yichao, fueron convocados por los reguladores y permanecen sujetos a restricciones para salir de China. No han sido acusados formalmente de delitos, pero su situación añade presión para alcanzar un acuerdo aceptable para las autoridades.
Manus encaja en la estrategia de agentes de Tencent
La inversión tendría una lógica tecnológica y comercial para Tencent. El grupo está ampliando sus servicios de inteligencia artificial y considera que los agentes pueden convertirse en una de las principales formas de utilizar los modelos generativos.
Su presidente, Martin Lau, señaló durante la presentación de resultados de mayo que la IA agéntica estaba apareciendo como un caso de uso especialmente relevante. Tencent prueba ya un agente integrado en WeChat, una aplicación que combina mensajería, redes sociales, pagos, compras, transporte y servicios empresariales.
Una integración con WeChat permitiría a un agente actuar sobre numerosas funciones sin obligar al usuario a cambiar de aplicación. Podría comparar productos, reservar servicios, rellenar formularios, gestionar documentos o coordinar pagos, siempre que Tencent establezca permisos y controles suficientes.
Xiao Hong estuvo entre los expertos externos invitados a probar las primeras versiones de este agente, según el Financial Times. Su relación con Tencent viene de años atrás: antes de Manus, el emprendedor desarrolló una plataforma de gestión comercial apoyada en el entorno de WeChat.
Manus también ha ganado tamaño desde la compra de Meta. Las fuentes citadas por el diario británico sitúan sus ingresos recurrentes anuales cerca de los 500 millones de dólares, frente a una cifra bastante menor en el momento de la adquisición.
Ese cálculo no ha sido publicado mediante cuentas auditadas y debe tratarse como una estimación facilitada por personas próximas a la empresa. También queda por comprobar cuánto de ese crecimiento dependió de la distribución, los recursos y la integración comercial aportados por Meta.
Los inversores estudian una posible salida a bolsa en Hong Kong a medio plazo. Para hacerlo, Manus tendría probablemente que reorganizar parte de su estructura, aclarar la propiedad de la tecnología y cumplir las condiciones impuestas por los reguladores chinos.
La independencia propuesta podría ayudarle a trabajar con clientes internacionales sin quedar asociada por completo a Tencent. Al mismo tiempo, la presencia del grupo chino como principal inversor facilitaría financiación, capacidad cloud, distribución y acceso a una enorme base de usuarios.
La convivencia no estará libre de tensiones. Manus tendrá que demostrar que puede proteger los datos de sus clientes internacionales y mantener decisiones de producto propias, mientras satisface las exigencias regulatorias de Pekín y conserva el apoyo financiero de accionistas chinos.
China endurece el control sobre la salida de tecnología y talento
La disputa muestra cómo la inteligencia artificial se ha convertido en un asunto que desborda la competencia empresarial. Estados Unidos restringe el acceso de China a chips avanzados, equipamiento de fabricación y determinadas inversiones. Pekín responde aumentando el control sobre tecnologías, propiedad intelectual y profesionales que considera importantes para su autonomía.
Las autoridades chinas describieron internamente la compra de Manus como un intento de vaciar la base tecnológica del país, según las informaciones publicadas por el Financial Times. Desde esa perspectiva, el problema no era únicamente el domicilio legal de la compañía, sino que una empresa estadounidense pasase a controlar un producto creado principalmente por ingenieros chinos.
China quiere que sus empresas tecnológicas crezcan fuera del país, pero no que una mudanza internacional termine facilitando su venta a grupos estadounidenses. El caso de Manus deja claro que Pekín está dispuesto a revisar una operación incluso después de que el comprador haya pagado y comenzado la integración.
La decisión puede complicar futuras inversiones transfronterizas. Los fondos internacionales tendrán que estudiar no solo dónde está registrada una startup, sino dónde se desarrolló su tecnología, qué entidades conserva en China, dónde trabajan sus fundadores y qué datos o licencias podrían quedar sometidos a regulación nacional.
También puede reducir el atractivo de Singapur como paso intermedio para empresas chinas que buscan inversión occidental. Una sede nueva aporta seguridad jurídica y acceso a otros mercados, pero no rompe automáticamente los vínculos regulatorios con el país de origen.
La posible recompra por Tencent ofrece a Pekín una salida que mantiene Manus fuera de Meta sin convertirla en una filial convencional de otra gran plataforma. Para los fundadores, permitiría recuperar el control de la empresa sin tener que reunir por sí solos los 2.000 millones necesarios.
El acuerdo todavía puede cambiar o incorporar a otros inversores. Tencent, Manus, ZhenFund y Meta no han confirmado públicamente los detalles de la negociación. Mientras no exista una firma definitiva, Manus continúa atrapada entre una adquisición que ya no puede avanzar y una independencia que necesita una financiación extraordinaria para hacerse realidad.
Preguntas frecuentes
¿Ha comprado ya Tencent la empresa Manus?
No. Tencent mantiene conversaciones para liderar una recompra, pero la operación continúa negociándose y no existe un acuerdo definitivo anunciado.
¿Tencent controlará completamente Manus?
La propuesta conocida contempla que sea el mayor accionista, pero con una participación minoritaria. Manus seguiría operando como una empresa independiente desde Singapur.
¿Por qué China obligó a Meta a deshacer la adquisición?
Pekín considera que la operación incumplió normas de inversión y afectaba a tecnología, talento e intereses estratégicos vinculados a China, aunque Manus estuviera formalmente domiciliada en Singapur.
¿Puede Meta conservar la tecnología que ya integró?
La orden china exige detener su utilización y revertir la transferencia de propiedad intelectual. El código y los datos pueden separarse, pero resulta más difícil eliminar el conocimiento ya adquirido durante la integración.
vía: tomshardware












