Los reguladores antimonopolio de la Unión Europea han decidido no abrir una investigación formal sobre la alianza de 13.000 millones de dólares entre Microsoft y OpenAI, después de meses analizando si esa relación equivalía a una adquisición encubierta.
De la sospecha de adquisición a la vía libre
- Contexto regulatorio: en enero, la Comisión Europea apuntó que la asociación de Microsoft con OpenAI podía considerarse una adquisición de facto, con riesgo de competencia desleal y dominio de mercado.
- Decisión de la UE: tras revisar el acuerdo, Bruselas concluyó que no había toma de control real y que solo actuaría si se «concluye un cambio de control de manera duradera», algo que hoy no se da.
- Examen paralelo en Reino Unido: la Autoridad de Mercados y Competencia británica sigue revisando la misma alianza para comprobar si perjudica a las empresas de IA del país.
Por qué Microsoft busca más socios de IA
Para no depender de una sola relación que atraiga miradas regulatorias, Microsoft ha ido cerrando acuerdos con otras compañías de IA generativa, entre ellas la francesa Mistral AI. La Comisión Europea ya ha avisado de que también analizará ese pacto, aunque el histórico reciente sugiere que Microsoft y Mistral han seguido profundizando su relación: en julio de 2026, Microsoft acordó gastar varios miles de millones de dólares en la infraestructura europea de Mistral, la prueba de que el escrutinio inicial no frenó el acuerdo a largo plazo.
Washington y Londres siguen mirando de cerca
El Departamento de Justicia de EE. UU. y la Comisión Federal de Comercio, junto con la autoridad británica de competencia, continúan evaluando la misma alianza desde sus propias jurisdicciones. Que Bruselas haya cerrado la puerta a una investigación formal no significa que el resto de reguladores hagan lo mismo, y Microsoft sigue bajo un nivel de vigilancia poco habitual para una simple asociación comercial.
Alivio para los inversores, pero el terreno sigue movido
La decisión de la UE de no proceder alivia, al menos por ahora, las dudas de los inversores sobre una posible orden que obligase a Microsoft y OpenAI a debilitar sus lazos. El contexto en el que se mueve OpenAI tampoco ayuda a simplificar el panorama: la compañía sigue quemando caja mientras crece a un ritmo comparable al de Amazon, lo que mantiene el foco regulatorio sobre cualquier movimiento que involucre a su principal inversor. Y mientras tanto, países como España avanzan por su cuenta en la regulación de la IA, con iniciativas como el primer sandbox europeo para sistemas de IA de alto riesgo.
Preguntas frecuentes
¿Por qué investigaba la UE el acuerdo entre Microsoft y OpenAI?
Porque en enero la Comisión Europea consideró que la alianza, valorada en 13.000 millones de dólares, podía equivaler a una adquisición encubierta con riesgo de dominio de mercado.
¿Qué decidió finalmente Bruselas?
Que no había toma de control real y que no abrirá investigación formal salvo que se produzca un cambio de control duradero.
¿Sigue investigando algún otro regulador?
Sí, el Departamento de Justicia de EE. UU., la Comisión Federal de Comercio y la Autoridad de Mercados y Competencia del Reino Unido siguen revisando la alianza.
¿Qué otros acuerdos de Microsoft revisa la UE?
El acuerdo de varios años entre Microsoft y la startup francesa Mistral AI, que la Comisión Europea ha anunciado que también analizará.
¿Cómo afecta esto a los inversores de Microsoft y OpenAI?
La decisión reduce, de momento, el riesgo de que un regulador obligue a ambas compañías a romper o reducir su asociación.













