El juicio entre Elon Musk y OpenAI ha sacado a la luz una de las ideas más delicadas de los primeros años de la compañía: la posibilidad de que OpenAI terminara integrada en Tesla. Shivon Zilis, exmiembro del consejo de OpenAI, ejecutiva de Neuralink y madre de cuatro hijos de Musk, declaró esta semana que el empresario propuso que OpenAI se convirtiera en una filial de Tesla, una opción que Sam Altman, Greg Brockman e Ilya Sutskever rechazaron.
La declaración añade una pieza importante al enfrentamiento judicial entre Musk y los actuales responsables de OpenAI. Musk acusa a Altman y Brockman de haber traicionado la misión fundacional de OpenAI al transformar la organización, nacida como entidad sin ánimo de lucro, en una estructura con fuerte orientación comercial. OpenAI niega esas acusaciones y sostiene que Musk apoyó en distintos momentos la creación de una rama con ánimo de lucro, pero se marchó tras no conseguir el control de la organización.
La propuesta de convertir OpenAI en una filial de Tesla
El testimonio de Zilis se produjo en el tribunal federal de Oakland, California, durante la segunda semana del juicio. Según la información publicada por The Wall Street Journal y recogida por otros medios, Zilis afirmó que Musk quería que OpenAI quedara bajo el paraguas de Tesla. La defensa de OpenAI ha intentado utilizar ese punto para reforzar su tesis: que el conflicto no gira solo en torno a la misión original de la empresa, sino también alrededor del intento fallido de Musk de controlar el laboratorio de Inteligencia Artificial.
Wired publicó además que, meses antes de abandonar el consejo de OpenAI en febrero de 2018, Musk intentó reclutar a Sam Altman para un “laboratorio de IA de clase mundial” dentro de Tesla e incluso llegó a ofrecerle un asiento en el consejo de la automovilística, según correos y testimonios presentados en el juicio. En un mensaje mostrado como prueba, Zilis preguntaba a Altman si había considerado una filial B Corp de Tesla.
La idea no era menor. Tesla ya era entonces una compañía con ambiciones profundas en Inteligencia Artificial por su trabajo en conducción autónoma, visión artificial y robótica. Integrar OpenAI en Tesla habría cambiado por completo la naturaleza del proyecto. La organización, creada en 2015 con una misión declarada de desarrollar IA beneficiosa para la humanidad, habría pasado a depender de una empresa cotizada con objetivos comerciales, accionistas y prioridades industriales propias.
Ese contraste está ahora en el centro del juicio. Musk sostiene que OpenAI se apartó de su propósito original. OpenAI responde que Musk también contempló estructuras comerciales cuando pensaba que podían quedar bajo su influencia. La disputa, por tanto, no solo enfrenta dos versiones sobre el pasado, sino dos relatos sobre quién tenía derecho a decidir el futuro de una de las compañías más influyentes de la IA generativa.
Zilis, testigo incómoda por su relación con Musk y OpenAI
Zilis ocupa una posición especialmente sensible en el caso. Trabajó con OpenAI desde 2016, formó parte de su consejo entre 2020 y 2023 y, al mismo tiempo, mantuvo una relación personal y profesional estrecha con Musk. También trabajó en Tesla y Neuralink. OpenAI ha tratado de presentar comunicaciones previas para sugerir que actuó como canal de información hacia Musk después de que este dejara la compañía, algo que ella negó durante su testimonio.
The Guardian recoge que Zilis rechazó la idea de haber “canalizado” información hacia Musk y defendió que su lealtad era hacia el mejor resultado posible para la Inteligencia Artificial y la humanidad. También explicó que durante la separación entre Musk y OpenAI actuó como facilitadora, porque las partes tenían dificultades para comunicarse entre sí.
Su salida del consejo en 2023 estuvo marcada por otro conflicto evidente: Musk había fundado xAI, una empresa competidora de OpenAI, y empezaba a reclutar investigadores de IA. En un mensaje citado durante el proceso, Zilis resumió la situación con crudeza al señalar que, cuando el padre de sus hijos inicia un esfuerzo competitivo y va a reclutar talento de OpenAI, no hay mucho margen de actuación.
Ese episodio muestra hasta qué punto las fronteras personales, corporativas y estratégicas se han mezclado en la historia de OpenAI. La compañía nació como una respuesta al riesgo de que la Inteligencia Artificial avanzada quedara en manos de pocas empresas. Una década después, sus fundadores y primeros impulsores se enfrentan en los tribunales mientras compiten por capital, talento, chips, datos, usuarios y contratos empresariales.
El juicio expone las tensiones internas de OpenAI
La declaración de Zilis no ha sido el único momento relevante del juicio. Reuters informó también de que Mira Murati, exdirectora tecnológica de OpenAI y breve consejera delegada interina durante la crisis de 2023, declaró que Sam Altman generaba desconfianza entre altos ejecutivos y que en ocasiones decía cosas distintas a personas diferentes. Murati afirmó, aun así, que apoyó su regreso porque temía que OpenAI se desmoronara tras su destitución temporal.
Zilis también declaró que el consejo mostró una “preocupación extrema” por el lanzamiento de ChatGPT sin una comunicación adecuada con los consejeros. Ese punto es relevante porque ChatGPT se convirtió en el producto que transformó OpenAI de laboratorio conocido en la industria a fenómeno global de consumo, educación, programación y empresa. El éxito comercial posterior es precisamente una de las razones por las que la disputa ha alcanzado una dimensión económica tan alta.
Reuters sitúa la reclamación de Musk en 150.000 millones de dólares destinados a la rama sin ánimo de lucro de OpenAI, mientras otros medios han informado de cifras en torno a 134.000 millones. Más allá de la diferencia, el objetivo judicial es claro: Musk busca revertir o condicionar la evolución comercial de OpenAI y cuestionar el enriquecimiento de sus dirigentes. OpenAI, por su parte, argumenta que la transformación fue necesaria para atraer inversiones masivas, incluida la de Microsoft, y competir en una carrera tecnológica que exige cantidades enormes de computación.
El caso también tiene una lectura de competencia. Musk ya no es solo fundador original y demandante. Es propietario de xAI, un rival directo de OpenAI en modelos de lenguaje, asistentes, infraestructura de IA y acuerdos de distribución. Si la demanda debilitara la estructura comercial de OpenAI, podría afectar al equilibrio competitivo del sector. Reuters señala precisamente que un éxito judicial de Musk podría obstaculizar las ambiciones comerciales de un competidor de xAI.
La frase atribuida a Zilis, “Musk quería que OpenAI fuera una filial de Tesla”, no resuelve el juicio por sí sola. Pero sí cambia el marco narrativo. El debate deja de ser únicamente si OpenAI abandonó su misión original para perseguir beneficios. También obliga a examinar si Musk intentó llevar esa misma misión hacia Tesla cuando creyó que esa era la mejor forma de ganar la carrera de la IA.
Lo que se dirime en Oakland va más allá de una pelea entre multimillonarios tecnológicos. El juicio está mostrando cómo se construyó, se financió y se gobernó una organización que hoy influye en empresas, gobiernos, educación, software y cultura digital. También expone una pregunta incómoda para toda la industria: quién debe controlar la Inteligencia Artificial avanzada cuando su desarrollo exige recursos de escala corporativa, pero sus consecuencias pueden afectar a toda la sociedad.
Preguntas frecuentes
¿Qué declaró Shivon Zilis sobre Elon Musk y OpenAI?
Zilis declaró que Musk quería que OpenAI se convirtiera en una filial de Tesla, una propuesta que Sam Altman, Greg Brockman e Ilya Sutskever rechazaron.
¿Por qué Musk demanda a OpenAI?
Musk acusa a OpenAI y a sus dirigentes de haber abandonado la misión original sin ánimo de lucro y de haber orientado la compañía hacia intereses comerciales. OpenAI niega las acusaciones.
¿Qué papel tuvo Zilis en OpenAI?
Zilis trabajó con OpenAI desde 2016 y formó parte de su consejo entre 2020 y 2023. También ha trabajado en empresas de Musk como Tesla y Neuralink.
¿Por qué importa este juicio para el sector de la IA?
Porque puede afectar a la gobernanza de OpenAI, a su estructura comercial y al debate sobre cómo deben controlarse las empresas que desarrollan modelos avanzados de Inteligencia Artificial.
vía: techzine.eu













