OpenAI presentó ante la Oficina de Patentes y Marcas de EE. UU. (USPTO) una solicitud para registrar el término GPT como marca comercial. El objetivo era proteger el nombre de sus productos más conocidos, ChatGPT y la familia de modelos GPT-4, tras la aparición de cientos de aplicaciones que usan ese nombre para hacerse pasar por productos oficiales de la compañía. Sin embargo, la solicitud topó con un obstáculo legal de base: GPT es un acrónimo que describe un tipo de tecnología, no un identificador de origen comercial.
El problema con las marcas genéricas
GPT significa Generative Pre-trained Transformer, una descripción técnica de la arquitectura que usan los modelos de lenguaje de OpenAI, pero también los de docenas de otras empresas. El mismo término aparece en los nombres de modelos de Meta, Google, Mistral y muchos otros laboratorios. Registrar una marca sobre un término que describe una categoría tecnológica es precisamente lo que los sistemas de marcas están diseñados para impedir: nadie puede apropiarse del nombre genérico de un tipo de producto.
El derecho de marcas distingue entre términos genéricos, descriptivos, sugestivos y arbitrarios. Los genéricos nunca son registrables. Los descriptivos solo se pueden registrar si han adquirido carácter distintivo secundario, es decir, si el público los asocia con un origen comercial concreto más que con una categoría de producto. GPT está en una posición intermedia: es un acrónimo técnico, pero ChatGPT sí ha adquirido reconocimiento de marca muy alto.
La respuesta del USPTO
En mayo de 2023, el USPTO emitió un rechazo provisional a la solicitud de OpenAI, argumentando que el término GPT es descriptivo de una característica de los productos y servicios de inteligencia artificial y que, por tanto, carece de carácter distintivo inherente. La oficina concedió a OpenAI un plazo para responder y aportar pruebas de uso extensivo que demostraran que el término ha adquirido significado secundario entre el público general.
La situación es comparable a lo que ocurrió con otros acrónimos tecnológicos. Wi-Fi, por ejemplo, fue creado expresamente como marca comercial de la Wi-Fi Alliance, a diferencia de GPT, que surgió como término descriptivo en la literatura académica antes de que OpenAI lo popularizara en sus productos. Esa diferencia de origen complica la posición de OpenAI.
Por qué le importa esto a OpenAI
El registro de la marca serviría para actuar legalmente contra las cientos de aplicaciones que usurpan el nombre de ChatGPT o GPT para engañar a usuarios. Sin una marca registrada, las acciones legales son más lentas y costosas. OpenAI ya tiene registrada la marca ChatGPT, que al llevar un elemento diferenciador propio tiene más posibilidades de mantenerse, algo relevante para entender cómo la compañía construye su posición en el mercado alrededor de modelos como GPT-4 y sus derivados.
El debate también tiene dimensión industrial: si OpenAI consiguiera registrar GPT, podría limitar el uso del término por parte de competidores que tienen sus propios modelos GPT. Eso afectaría directamente al sector de modelos de lenguaje y al uso del término en textos académicos y técnicos.
Preguntas frecuentes
¿OpenAI tiene registrada la marca ChatGPT?
Sí. ChatGPT como marca completa tiene más posibilidades de registro que el acrónimo GPT por separado, porque combina un término genérico (GPT) con un prefijo arbitrario (Chat) que le da carácter distintivo.
¿Puede otra empresa llamar a su modelo GPT?
Mientras el término GPT no esté registrado como marca, cualquier empresa puede usarlo para describir su tecnología. Meta, con LLaMA, y muchos otros laboratorios usan el acrónimo en su documentación técnica.
¿Qué precedente sentaría el registro de GPT?
Sería el primero en el que una compañía logra registrar el acrónimo descriptivo de una arquitectura de IA como marca comercial. Abriría la puerta a que otras empresas intenten hacer lo mismo con términos como LLM, RAG o MCP.
¿Cuánto tiempo tarda el proceso de registro de marca en la USPTO?
El proceso estándar tarda entre 12 y 18 meses desde la presentación, pero si hay rechazos provisionales y se presentan alegaciones, puede extenderse a varios años. Las solicitudes con contestaciones suelen tardar más de 2 años en resolverse.











