SoftBank pone a Arm como aval para financiar su apuesta por OpenAI: un préstamo con “efecto dominó” si cae la acción

SoftBank vuelve a colocarse en el centro del debate financiero y tecnológico por una jugada que combina dos de sus obsesiones históricas: apalancamiento y megatendencias. El grupo japonés ha reconocido que puede recurrir a préstamos con garantía de acciones (margin loans) respaldados por su participación en Arm, la empresa de diseño de chips que controla desde 2016 y que volvió a cotizar en bolsa en 2023.

La clave no es solo el tamaño del préstamo ya utilizado, cifrado por Reuters en 8.500 millones de dólares, sino el mecanismo de riesgo que activa este tipo de financiación cuando el activo que sirve de colateral —en este caso, Arm— se mueve con violencia en el mercado.

Qué es un “margin loan” y por qué preocupa cuando el colateral es una acción

Un margin loan es, en esencia, un préstamo respaldado por valores: la compañía entrega acciones como garantía y recibe liquidez. Mientras el precio del colateral se mantenga razonablemente estable, el sistema funciona con normalidad. El problema aparece si la acción cae y el prestamista exige más garantía o amortización parcial para mantener el nivel de cobertura pactado. Ese aviso es lo que se conoce como margin call.

El riesgo, por tanto, no es teórico: si la acción baja lo suficiente y no hay liquidez para cubrir la llamada de margen, el prestatario puede verse obligado a vender parte de las acciones… lo que, a su vez, puede presionar aún más el precio a la baja. Es el clásico bucle de retroalimentación que convierte una caída normal en un episodio de estrés.

El punto de partida: SoftBank vigila su “LTV” y Arm pesa como una roca en su balance

En su documentación financiera, SoftBank detalla un indicador clave para entender su margen de seguridad: el Loan-to-Value (LTV), que mide el apalancamiento de forma agregada. En el material de resultados (Q2 del ejercicio fiscal) el grupo sitúa ese LTV en el 16,5% y recuerda su umbral interno de “alerta” (25%).

Ese porcentaje, sobre el papel, sugiere que SoftBank no está al límite. Pero el mercado mira otra cosa: la concentración. Arm aparece como el mayor bloque dentro de sus participaciones cotizadas, con una valoración que en esos mismos materiales se muestra en el orden de decenas de billones de yenes, y con un impacto directo sobre el valor neto de activos del grupo.

En otras palabras: si Arm se mueve, SoftBank lo nota. Y si además parte de la liquidez depende de Arm como colateral, la sensibilidad se multiplica.

La conexión con OpenAI: financiación, calendario y narrativa de “infraestructura”

La discusión no existe en el vacío. Reuters ha informado de que SoftBank ha estado buscando vías de financiación —incluyendo margen contra acciones de Arm— en un contexto de inversión en OpenAI.

Desde el punto de vista estratégico, el relato es reconocible: la Inteligencia Artificial no se decide solo en software, sino en la capa física —chips, centros de datos, energía, redes— y quien controle esa infraestructura tendrá ventaja estructural. Esa tesis encaja con la manera en la que SoftBank lleva años leyendo el mercado: posiciones grandes, concentradas y orientadas a “plataformas” tecnológicas.

El problema es que el mercado no puntúa la visión; puntúa la fragilidad ante un shock. Y el apalancamiento con colateral bursátil puede ser una fragilidad si la acción entra en una racha bajista pronunciada.

El escenario que inquieta a Wall Street: una caída fuerte de Arm y la “señal de sangre”

Aquí conviene separar lo comprobable de lo especulativo.

Lo comprobable es que existe deuda respaldada por acciones de Arm y que SoftBank puede usar ese tipo de herramienta para obtener liquidez.
También es comprobable que la propia compañía publica su LTV y que Arm destaca como el componente dominante entre sus participaciones cotizadas.

Lo especulativo es el umbral exacto a partir del cual se dispararían llamadas de margen, porque depende de covenants, haircuts y condiciones específicas de cada entidad financiadora. Es decir: que Arm caiga un 10%, un 25% o un 40% no implica automáticamente el mismo resultado para SoftBank sin conocer la letra pequeña.

Aun así, el riesgo sistémico del mecanismo es real: si el mercado interpreta que un gran tenedor está “atado” a una cotización concreta, puede adelantarse vendiendo. Y en productos apalancados, ese tipo de dinámica psicológica puede importar casi tanto como los números.

Qué dice SoftBank sobre su “colchón” financiero

En su propio material, SoftBank intenta tranquilizar al mercado con dos mensajes: que su LTV se mantiene por debajo del umbral de gestión de riesgo y que la estructura de financiación está diseñada para resistir volatilidad.

Además, el grupo acompaña este enfoque con otras decisiones de liquidez y cartera —incluida la rotación de participaciones— para reforzar caja y flexibilidad, algo que también ha aparecido en la cobertura de Reuters sobre sus movimientos.

Pero los inversores con memoria reciente recuerdan otra cosa: cuando el colateral es una acción tecnológica, el mercado puede pasar de “volátil” a “desordenado” en cuestión de sesiones.

Por qué esta historia importa más allá de SoftBank

Este episodio es un buen termómetro de la era IA. No por el morbo de la operación, sino por lo que revela:

  • La carrera por financiar la IA está empujando a grandes actores a estructuras de capital más creativas.
  • El cuello de botella físico (chips, energía, capacidad de cómputo) vuelve a poner precio a activos “duros” dentro del universo digital.
  • La volatilidad del mercado puede chocar con calendarios de inversión agresivos: el tiempo importa, y el margen de error se reduce cuando hay deuda sobre el tablero.

En resumen: SoftBank está intentando convertir una posición estratégica (Arm) en palanca financiera para impulsar otra apuesta estratégica (OpenAI). Si sale bien, refuerza su narrativa de “arquitectura de la Inteligencia Artificial”. Si se tuerce, el propio instrumento —el margin loan— puede amplificar el golpe.

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