¿Ha acabado la IA con la creatividad? Dos años después

Cuando DALL-E, Midjourney y Stable Diffusion empezaron a generar imágenes a partir de texto, la pregunta que circulaba en redes y medios era directa: ¿qué va a quedar del trabajo creativo humano cuando cualquiera pueda pedirle una ilustración a una máquina? Dos años después, con modelos de vídeo, música y texto mucho más capaces que entonces, la respuesta es más matizada que un simple sí o no.

Lo que sí ha cambiado

Lo que en 2024 eran experimentos de generación de imágenes hoy son herramientas que producen vídeo, música y texto listos para publicar sin apenas retoque. Sora genera clips de vídeo a partir de un prompt, Suno y Udio componen canciones completas con voz y letra, y los modelos de lenguaje escriben borradores enteros de guión o copy en segundos. La barrera de entrada para producir contenido audiovisual se ha reducido drásticamente, y eso ha cambiado qué significa ser productivo en sectores como la publicidad, el diseño o la producción musical de bajo presupuesto.

La batalla legal que no ha cesado

El otro gran cambio no es técnico, es judicial. La pelea de los ilustradores por sus derechos que empezó con las primeras demandas contra Stability AI y Midjourney sigue abierta en los tribunales de EE. UU., y la industria musical ha seguido el mismo camino: los grandes sellos discográficos, a través de la RIAA, demandaron a plataformas de música generada por IA por usar grabaciones protegidas sin licencia. Anthropic llegó a un acuerdo millonario con autores tras una de las demandas colectivas más grandes del sector, una señal de que las empresas de IA empiezan a asumir el coste de haber entrenado sus modelos con material protegido sin permiso explícito.

¿Sustituye o complementa?

En la práctica, la mayoría de profesionales creativos que usan estas herramientas no las usan para reemplazar su trabajo entero, sino para acelerar las partes más mecánicas: bocetos rápidos antes de dibujar la versión final, primeras versiones de un texto que luego se reescriben, maquetas de vídeo antes de una grabación real. Donde sí ha habido desplazamiento real es en encargos de bajo presupuesto, ilustración de stock, música de fondo genérica o copy publicitario básico, trabajos que antes encargaban a freelancers y que ahora se resuelven con un prompt. La creatividad de autor, la que requiere una voz propia reconocible, sigue sin tener un sustituto de IA que el mercado pague igual.

El debate de 2024 sobre si la IA acabaría con la creatividad ha dado paso a uno más concreto: qué tipo de trabajo creativo sobrevive cuando generar un borrador cuesta segundos, y quién cobra por el material con el que se entrenaron los modelos que lo hacen posible.

Preguntas frecuentes

¿La IA ha sustituido a los creadores humanos?

No de forma generalizada. Ha desplazado sobre todo encargos de bajo presupuesto y contenido genérico, mientras que la creatividad con voz de autor reconocible sigue sin un sustituto equivalente.

¿Qué herramientas de IA generativa existen hoy además de DALL-E y Midjourney?

Sora para vídeo, Suno y Udio para música, y varios modelos de lenguaje capaces de generar textos largos, además de nuevas versiones de los generadores de imagen originales.

¿En qué punto están las demandas por derechos de autor contra la IA?

Siguen abiertas en varios frentes: ilustradores contra Stability AI y Midjourney, sellos discográficos contra plataformas de música generada por IA, y acuerdos como el que alcanzó Anthropic con un grupo de autores.

¿Qué tipo de trabajo creativo está más expuesto a la IA?

El de bajo presupuesto y carácter genérico, como ilustración de stock, música de fondo o copy publicitario básico, donde el precio pesa más que la singularidad del resultado.

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