China ha bloqueado la adquisición de Manus por Meta y ha ordenado a las partes deshacer la operación, valorada en unos 2.000 millones de dólares. La decisión, comunicada por la oficina china de revisión de seguridad para inversiones extranjeras, dependiente de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, convierte a esta startup de Inteligencia Artificial en un caso de referencia para cualquier compañía fundada en China que intente trasladar su estructura al extranjero y venderse después a un comprador estadounidense.
El movimiento llega en plena rivalidad tecnológica entre Washington y Pekín, con la Inteligencia Artificial convertida en un activo estratégico. Manus estaba constituida en Singapur, pero sus orígenes, su equipo fundador y parte de su desarrollo inicial estaban vinculados a China. Para Pekín, esa trayectoria parece suficiente para considerar que la transacción no era una compraventa internacional ordinaria, sino una posible transferencia de tecnología, talento y conocimiento operativo hacia una gran plataforma estadounidense.
Manus, una startup pequeña solo en apariencia
Manus se hizo conocida en 2025 por su plataforma de agentes de Inteligencia Artificial, diseñada para ejecutar tareas de varios pasos en navegadores, editores, sistemas de archivos y aplicaciones sin depender de una supervisión humana constante. La compañía llamó la atención porque no vendía solo un chatbot, sino un sistema orientado a hacer trabajo: investigar, analizar datos, operar herramientas y completar flujos complejos.
La startup fue fundada por emprendedores chinos, entre ellos Xiao Hong y Ji Yichao, y posteriormente trasladó su sede a Singapur. En abril de 2025 captó 75 millones de dólares en una ronda liderada por Benchmark, con una valoración cercana a los 500 millones de dólares, según la información publicada por TechCrunch y Bloomberg. Ese salto de financiación ya había situado a Manus bajo el foco regulatorio, tanto en Estados Unidos como en China.
Meta vio en Manus una forma rápida de reforzar su estrategia en agentes de IA. La compañía de Mark Zuckerberg quiere integrar agentes en sus productos de consumo y empresa, desde Meta AI hasta WhatsApp, Instagram o herramientas publicitarias. Comprar una startup con producto, usuarios y equipo técnico podía acelerar ese camino frente a la alternativa de construirlo todo internamente.
La operación, sin embargo, tenía una carga geopolítica evidente. Meta aseguró que tras el cierre no habría participación accionarial china en Manus y que la compañía interrumpiría sus servicios y operaciones en China. Esa separación formal no ha bastado para convencer a Pekín. Según Reuters, los reguladores chinos interpretaron que la adquisición afectaba a activos de IA de origen chino y entraba en el terreno de la seguridad nacional y los controles sobre inversión extranjera.
El precedente para las startups chinas en Singapur
El caso Manus abre una cuestión incómoda para muchas startups tecnológicas chinas que han buscado estructuras internacionales. Singapur se ha convertido en una base habitual para empresas que quieren captar capital global, contratar talento internacional, vender fuera de China y reducir parte de la exposición regulatoria local. La decisión de Pekín sugiere que cambiar la sede legal no siempre será suficiente si el origen de la tecnología, del equipo o del conocimiento crítico sigue ligado a China.
La señal para el mercado es clara: una empresa puede estar constituida fuera del país y, aun así, quedar bajo supervisión china si el Gobierno considera que la operación implica transferencia de tecnología estratégica. Esto afecta especialmente a la Inteligencia Artificial, donde el activo no siempre es una patente o un producto físico. Puede ser un equipo, un modelo, una metodología de entrenamiento, una arquitectura de agentes, datos operativos, experiencia acumulada o integración con herramientas.
La revisión no ha sido breve. Según Financial Times y Reuters, las autoridades chinas examinaron la operación durante meses y llegaron a imponer restricciones de salida del país a dos cofundadores de Manus mientras se analizaba el acuerdo. En la revisión participaron distintos organismos, entre ellos la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, el Ministerio de Comercio y autoridades vinculadas a competencia y control regulatorio.
Para los fondos de capital riesgo, el mensaje también es serio. Invertir en startups de IA con raíces chinas puede implicar riesgos regulatorios que no desaparecen porque la sociedad esté registrada en Singapur, Estados Unidos o cualquier otra jurisdicción. Las salidas internacionales, incluidas adquisiciones por grandes tecnológicas estadounidenses, podrían necesitar una lectura previa de seguridad nacional tanto en Washington como en Pekín.
Meta pierde una vía rápida hacia los agentes de IA
Para Meta, el bloqueo supone un contratiempo en un terreno donde las grandes tecnológicas compiten por talento, producto y distribución. La compañía ha invertido con fuerza en modelos abiertos, asistentes, gafas inteligentes, infraestructura y herramientas para creadores, pero los agentes autónomos se han convertido en una pieza cada vez más codiciada. Manus ofrecía una ruta directa hacia ese mercado.
Deshacer una adquisición de este tipo puede ser técnicamente difícil si ya ha habido integración de equipos, transferencia de código, acceso a datos, incorporación de empleados o planificación conjunta. Reuters informó de que China ha ordenado a Meta revertir la compra y restaurar activos chinos de Manus, mientras se estudian posibles sanciones si la operación no puede deshacerse por completo.
El caso también muestra hasta qué punto la Inteligencia Artificial ha dejado de ser un mercado puramente empresarial. En sectores estratégicos, las operaciones corporativas ya no se juzgan solo por competencia, valoración o encaje industrial. Los gobiernos miran quién controla el talento, dónde se desarrolló la tecnología, qué país puede beneficiarse del conocimiento y cómo encaja la compra en la rivalidad entre potencias.
China ha aplicado una lógica parecida a la que Estados Unidos utiliza con CFIUS para revisar adquisiciones extranjeras en sectores sensibles. La diferencia es que aquí el comprador es estadounidense y la empresa objetivo intenta presentarse como singapurense, aunque con raíces chinas. Esa combinación convierte a Manus en un caso especialmente relevante para la nueva geografía de la IA.
La decisión no significa que todas las startups chinas en el extranjero vayan a quedar bloqueadas, pero sí eleva el listón. A partir de ahora, cualquier fundador de IA con origen chino que busque una venta a una gran tecnológica estadounidense tendrá que contar con la posibilidad de una revisión de Pekín. Y cualquier comprador tendrá que valorar si adquiere solo una empresa o también un problema regulatorio de alcance internacional.
Preguntas frecuentes
¿Qué ha decidido China sobre Manus y Meta?
China ha bloqueado la adquisición de Manus por Meta y ha ordenado a las partes deshacer la operación, según la comunicación oficial de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma.
¿Por qué Manus queda bajo el control de China si está en Singapur?
Porque la compañía fue fundada por emprendedores chinos y parte de su tecnología y trayectoria inicial están ligadas a China. Pekín considera que la operación puede afectar a activos estratégicos de Inteligencia Artificial.
¿Cuánto valía la compra de Manus por Meta?
La operación se ha situado en torno a los 2.000 millones de dólares, según Reuters y otros medios financieros.
¿Qué implica este caso para otras startups de IA?
Marca un precedente para empresas fundadas en China pero constituidas fuera del país. Una sede internacional puede no bastar para evitar revisiones chinas si la tecnología se considera estratégica.












