EEUU internacionaliza sus acusaciones contra DeepSeek por la destilación de IA

Estados Unidos ha llevado un paso más lejos su ofensiva contra varias empresas chinas de Inteligencia Artificial y ha convertido el caso DeepSeek en un asunto diplomático de alcance global. Según Reuters, el Departamento de Estado ha ordenado a embajadas y consulados estadounidenses que alerten a gobiernos extranjeros sobre lo que Washington describe como campañas de extracción y destilación de modelos de IA desarrollados en Estados Unidos, con DeepSeek como uno de los nombres más señalados.

El movimiento no llega aislado. La Casa Blanca ya había elevado el tono un día antes a través de un memorando firmado por Michael Kratsios, director de la Oficina de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca, en el que acusa a “entidades extranjeras, principalmente chinas” de campañas deliberadas y a escala industrial para destilar sistemas frontera estadounidenses. El documento sostiene que estos actores emplean miles de cuentas proxy y técnicas de jailbreaking para extraer capacidades de modelos avanzados y trasladarlas a sistemas propios.

La importancia de este episodio va más allá de DeepSeek. Lo que Washington está intentando fijar es una idea política y jurídica: que la destilación no autorizada de modelos ya no se vea solo como una disputa comercial entre laboratorios, sino como una cuestión de seguridad nacional, propiedad intelectual y competencia geopolítica.

Qué denuncia exactamente Washington

La técnica en cuestión, la destilación, no es nueva ni clandestina. En Inteligencia Artificial se usa desde hace años para entrenar modelos más pequeños, ligeros o baratos a partir de las salidas de otros modelos más potentes. El problema, según Estados Unidos, no es la técnica en sí, sino el uso presuntamente no autorizado de sistemas cerrados de empresas estadounidenses para replicar capacidades, reducir costes de desarrollo y acelerar la llegada de competidores al mercado.

El memorando de la Casa Blanca afirma además que estos procesos pueden eliminar parte de las salvaguardas de seguridad y alineamiento incorporadas por los laboratorios originales. En la misma línea, Anthropic aseguró en febrero que los modelos obtenidos mediante destilación ilícita pueden perder protecciones diseñadas para frenar usos peligrosos, desde operaciones maliciosas de ciberseguridad hasta aplicaciones ofensivas o de vigilancia.

En el caso concreto de DeepSeek, OpenAI ya había trasladado sus acusaciones al Comité Selecto de la Cámara de Representantes sobre China en un documento fechado el 12 de febrero de 2026. En ese texto, OpenAI sostiene que DeepSeek llevaba a cabo “esfuerzos continuados” para aprovecharse de las capacidades desarrolladas por OpenAI y otros laboratorios frontera estadounidenses, y asegura haber observado actividad en su plataforma “indicativa de intentos continuados” de destilar esos modelos, incluso mediante métodos ofuscados.

Reuters también informó en febrero de que OpenAI había acusado a DeepSeek ante legisladores estadounidenses de usar técnicas de destilación para replicar modelos y entrenar sus propios sistemas, presuntamente sorteando restricciones de acceso mediante routers de terceros y otros mecanismos para ocultar el origen de las peticiones.

Anthropic endurece el relato y apunta a más empresas chinas

OpenAI no ha sido la única. Anthropic publicó el 23 de febrero una nota en la que afirmaba haber identificado campañas “a escala industrial” por parte de tres laboratorios chinos: DeepSeek, Moonshot y MiniMax. Según la empresa, esas campañas generaron más de 16 millones de intercambios con Claude a través de aproximadamente 24.000 cuentas fraudulentas, en violación de sus condiciones de uso y de restricciones regionales de acceso.

Anthropic reconoce explícitamente que la destilación es una técnica legítima y habitual cuando un laboratorio usa sus propios modelos para crear versiones más pequeñas o baratas. Pero distingue ese uso interno de lo que considera una extracción ilícita de capacidades de sistemas ajenos. En ese punto, la empresa se alinea con el giro político de Washington: el problema no sería solo comercial, sino también estratégico, porque permitiría a competidores extranjeros acortar distancias sin asumir el coste completo de investigación, entrenamiento y seguridad.

Esa idea también aparece en testimonios entregados al Senado y al Congreso de Estados Unidos en abril, donde distintos expertos han defendido que existe evidencia sólida de que empresas chinas están empleando técnicas de destilación para extraer capacidades de modelos estadounidenses y acelerar su propio desarrollo.

DeepSeek avanza mientras China refuerza su autonomía tecnológica

La ofensiva diplomática de Washington coincide además con un movimiento industrial relevante en China. DeepSeek presentó el 24 de abril una versión preliminar de V4, su nuevo modelo de IA adaptado para funcionar con chips de Huawei, en un paso que Reuters describe como otro avance en la estrategia china para construir un ecosistema de IA más autosuficiente.

Según Reuters, DeepSeek afirma que V4 está diseñado para trabajar con marcos agénticos, que se ofrece en versiones Pro y Flash, y que soporta una ventana de contexto de 1 millón de tokens. La compañía también señala que el modelo ha sido adaptado a los chips Ascend de Huawei, aunque no ha detallado por completo qué parte del entrenamiento se realizó con hardware de NVIDIA y qué parte con hardware chino. Huawei, por su parte, aseguró que su línea Ascend ya da soporte completo a la serie DeepSeek-V4.

Ese detalle importa porque convierte el caso DeepSeek en algo más que una discusión sobre benchmarks o costes. Si China logra combinar modelos competitivos con infraestructura doméstica, el conflicto deja de centrarse solo en si hubo o no extracción indebida de capacidades y pasa a insertarse en una disputa más amplia por la soberanía tecnológica.

La acusación escala, pero las pruebas siguen en terreno político y corporativo

De momento, el Gobierno estadounidense ha endurecido el relato, pero no ha publicado una pieza probatoria concluyente de acceso público que cierre el caso ante la comunidad internacional. Lo que sí existe son memorandos oficiales, acusaciones de empresas concretas y una campaña diplomática coordinada para advertir a terceros países. China, a través de su embajada en Washington, ha rechazado esas acusaciones y las ha calificado de infundadas y politizadas, según Reuters.

Eso deja al sector en una situación incómoda. La destilación sigue siendo una técnica reconocida y ampliamente utilizada en la industria, pero cada vez parece más claro que la línea entre compresión legítima y extracción indebida de capacidades se ha convertido en uno de los grandes frentes de la nueva guerra tecnológica entre Estados Unidos y China.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la destilación de modelos de IA y por qué genera tanta polémica?
Es una técnica que permite entrenar modelos más pequeños o más baratos a partir de las salidas de modelos más potentes. La polémica aparece cuando se usa, presuntamente sin autorización, sobre sistemas cerrados de terceros para replicar capacidades y abaratar el desarrollo.

¿Qué ha hecho exactamente Estados Unidos contra DeepSeek?
Según Reuters, el Departamento de Estado ha ordenado a sus embajadas y consulados advertir a gobiernos extranjeros sobre supuestas campañas chinas de extracción y destilación de modelos estadounidenses, con DeepSeek entre las empresas más citadas.

¿Qué empresas, además de OpenAI, han acusado a DeepSeek?
Anthropic aseguró en febrero que DeepSeek, Moonshot y MiniMax realizaron campañas a gran escala para extraer capacidades de Claude, generando más de 16 millones de intercambios mediante unas 24.000 cuentas fraudulentas.

¿Qué relación tiene DeepSeek V4 con Huawei?
DeepSeek presentó una vista previa de V4 adaptada a chips de Huawei, y Reuters informó de que Huawei ya da soporte completo al modelo en sus clústeres Ascend, un movimiento que refuerza la apuesta china por una IA más autosuficiente.

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