Stability AI, la compañía detrás de Stable Diffusion, ha dejado de pagar a tiempo a sus proveedores de computación en la nube, según reveló un informe de Forbes. La lista de acreedores incluye a AWS, Google Cloud y CoreWeave, con deudas acumuladas de varios millones de dólares mientras la factura de cómputo de la compañía para 2023 rondaba los 99 millones de dólares.
Cómo se llegó hasta aquí
Según Forbes, Stability AI llevaba meses pagando menos de lo que debía en sus facturas de AWS, además de acumular impagos con Google Cloud y CoreWeave. Entrenar e inferir con modelos de generación de imágenes a la escala de Stable Diffusion exige un consumo de GPU constante y caro, y la compañía había crecido esa infraestructura más rápido de lo que sus ingresos podían sostener.
La inversión de Intel tampoco llegó completa: de los 50 millones de dólares anunciados inicialmente, solo se materializaron 20 millones, lo que sugiere que Intel ya percibía riesgo en la solvencia de la startup. El golpe es doble, porque Stability AI tenía previsto convertirse en el inquilino principal de un superordenador de IA que Intel estaba construyendo, un proyecto que ahora queda en el aire.
La salida que se planteó la compañía
Para generar ingresos rápidos, Stability AI valoró revender su propia capacidad de cómputo como un servicio gestionado a terceros. Varios empleados consultados por Forbes describieron la idea como arriesgada, ya que podría entrar en conflicto con los términos del contrato que la compañía mantiene con AWS, uno de los proveedores a los que precisamente debe dinero.
El contexto: la salida de Emad Mostaque
Esta crisis financiera llega poco después de la salida de Emad Mostaque como CEO de Stability AI, la persona que había marcado el ritmo de crecimiento y las metas más ambiciosas de la compañía. El cambio de liderazgo y los problemas de tesorería que salen ahora a la luz difícilmente son casualidad: sostener el ritmo de gasto en GPU que exige competir en generación de imágenes requiere ingresos que Stability AI, hasta ahora, no ha conseguido igualar.
Qué está en juego
Si los proveedores de nube deciden cortar el acceso por impago, Stability AI no podría entrenar nuevas versiones de sus modelos ni mantener el servicio para los clientes que ya dependen de su API. El caso pone sobre la mesa un problema estructural del sector de la IA generativa: los costes de cómputo crecen más rápido que los ingresos por licencias y suscripciones, incluso para compañías con productos tan usados como Stable Diffusion.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto debe Stability AI a sus proveedores de nube?
Forbes no dio una cifra total exacta, pero reportó pagos incompletos a AWS y deudas acumuladas con Google Cloud y CoreWeave, en el marco de un gasto de computación proyectado de 99 millones de dólares para 2023.
¿Qué pasó con la inversión de Intel?
De los 50 millones de dólares anunciados, Intel solo desembolsó 20 millones, y el proyecto de superordenador de IA en el que Stability AI iba a ser inquilino principal ha quedado en suspenso.
¿Esta crisis está relacionada con la salida de Emad Mostaque?
Los problemas de pago salen a la luz poco después de la salida de Mostaque como CEO, y reflejan el mismo desajuste entre el gasto en infraestructura y los ingresos que marcó su etapa al frente de la compañía.
¿Por qué pensó Stability AI en revender su capacidad de cómputo?
Como vía para generar ingresos rápidos, aunque empleados consultados por Forbes señalaron que la estrategia podría incumplir los términos contractuales que la compañía tiene con AWS.













