El interés global por blockchain ha caído más de un 60% en los últimos tres años, según datos recogidos por Edith Reads, analista financiera de Stocklytics. En paralelo, el mercado de la inteligencia artificial pasó de unos 136.000 millones de dólares en 2022 a 196.630 millones en 2023, un salto de casi 60.000 millones en un solo ejercicio.
Blockchain llegó prometiendo cambiar sectores enteros, finanzas, cadena de suministro, sanidad. El potencial técnico seguía ahí, pero las empresas que probaron a llevarlo a producción chocaron con problemas reales de velocidad de transacción, escalabilidad y encaje con la normativa vigente. Ese desajuste entre la promesa inicial y lo que costaba ponerlo a funcionar fue enfriando el entusiasmo, mucho antes de que la IA generativa entrara en escena.
Reads lo resume así: el bombo publicitario de los primeros años dio paso a una lectura más realista de las limitaciones prácticas de la tecnología. Y esa desilusión coincidió en el tiempo con un fenómeno que sí capturó la atención de golpe, el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022 y la ola de asistentes basados en IA generativa que vino después. Inversores, empresas y desarrolladores redirigieron recursos hacia ese terreno casi de inmediato.
Ese giro tan rápido ha llevado a hablar del asesinato del blockchain a manos de la IA, aunque conviene matizarlo. La tecnología no ha desaparecido, sigue detrás de la tokenización de activos, los contratos inteligentes en banca y algunos sistemas de trazabilidad en cadena de suministro. Lo que ha perdido es la promesa de adopción masiva e inmediata que se vendió entre 2017 y 2021. Su recorrido ahora pasa por aplicaciones más concretas y menos ambiciosas en el discurso, no por desaparecer del mapa.
En el terreno de las stablecoins y los activos digitales con respaldo real, por ejemplo, siguen apareciendo proyectos como AgroUSD, centrado en financiación agrícola, que muestra que blockchain conserva nichos donde aporta algo que otras tecnologías no resuelven igual de bien.
La IA, mientras tanto, no da señales de frenar. Las estimaciones más recientes sitúan el gasto mundial en plataformas y modelos de IA con un crecimiento del 63% solo en 2026, lo que confirma que el dinero y el talento técnico siguen concentrándose ahí antes que en blockchain.
Para quien invierte o decide dónde meter recursos técnicos, el mensaje de fondo es que blockchain no compite ya por ser la tecnología de moda, compite por demostrar casos de uso rentables en finanzas, trazabilidad y activos tokenizados. La IA, en cambio, sigue absorbiendo la mayor parte de la inversión y la atención mediática, aunque eso no garantiza que todos los proyectos de IA generativa acaben siendo rentables a largo plazo.
Preguntas frecuentes
¿Ha desaparecido el interés por blockchain?
No ha desaparecido, pero sí se ha reducido con fuerza, más de un 60% de caída en tres años según Stocklytics. Sigue activo en tokenización de activos, contratos inteligentes y trazabilidad de cadena de suministro.
¿Por qué la IA le ha quitado protagonismo a blockchain?
El lanzamiento de ChatGPT y la ola posterior de asistentes de IA generativa desviaron inversión y talento técnico hacia ese campo justo cuando blockchain ya arrastraba problemas de escalabilidad y encaje normativo.
¿Cuánto vale el mercado de IA frente al de blockchain?
El mercado de IA alcanzó los 196.630 millones de dólares en 2023, con un crecimiento de casi 60.000 millones respecto al año anterior. El interés por blockchain, en cambio, lleva tres años cayendo.
¿Qué problemas frenaron la adopción masiva de blockchain?
Sobre todo tres, velocidad de transacción limitada, dificultades de escalabilidad y encaje complicado con la normativa financiera y sectorial en distintos países.
¿Puede blockchain recuperar terreno frente a la IA?
Los expertos del sector no lo descartan, pero su recorrido ya no pasa por la adopción masiva prometida en 2017-2021, sino por casos de uso concretos y rentables en finanzas y trazabilidad.












