La Comisión Europea ha abierto la mayor convocatoria lanzada hasta ahora para ampliar la capacidad de computación de inteligencia artificial del continente: hasta siete gigafábricas de IA, respaldadas por hasta 10.000 millones de euros de financiación europea y nacional y con el objetivo de movilizar al menos otros 20.000 millones de inversión privada. España competirá con un proyecto multisede entre Móra la Nova (Tarragona) y San Fernando de Henares (Madrid), en una carrera que se resolverá previsiblemente a comienzos de 2027.
Las claves de las gigafábricas europeas de IA en 30 segundos
- La UE seleccionará hasta siete gigafábricas capaces de concentrar infraestructura avanzada para entrenar, ajustar y ejecutar grandes modelos de IA.
- La convocatoria puede movilizar más de 30.000 millones de euros entre financiación pública y capital privado.
- El plazo para presentar propuestas termina el 12 de noviembre de 2026.
- España concurre con Móra la Nova como núcleo principal y San Fernando de Henares como segunda localización.
- La infraestructura será importante, pero su valor dependerá también de que empresas, pymes e investigadores tengan proyectos y datos preparados para aprovecharla.
La convocatoria se publicó el 30 de julio y está gestionada a través de la Empresa Común Europea de Informática de Alto Rendimiento, EuroHPC JU. Las adjudicaciones están previstas para principios de 2027 y la Comisión espera que las instalaciones seleccionadas puedan comenzar a operar en un máximo de 18 meses desde la firma de sus contratos.
No se trata simplemente de construir centros de datos más grandes. Las gigafábricas combinarán aceleradores de IA, almacenamiento, redes de alta velocidad, software, plataformas cloud y centros de datos energéticamente eficientes. Europa busca disponer de infraestructura propia capaz de trabajar con modelos de frontera y de proporcionar recursos a empresas que difícilmente podrían financiar por sí mismas clústeres de esta escala.
Ahí está una de las diferencias respecto a la carrera actual de centros de datos privados. La ambición europea no consiste únicamente en atraer inversión de los grandes proveedores tecnológicos, sino en crear capacidad de cómputo accesible para startups, scaleups, pequeñas y medianas empresas, industria, investigadores y administraciones públicas.
España prepara un proyecto de hasta 5.000 millones de euros
La candidatura española lleva meses preparándose.
El Consejo de Ministros autorizó en junio una inversión de 719 millones de euros a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT) para participar en el consorcio público-privado que concurrirá a la convocatoria europea. El Gobierno confirmó entonces la estructura multisede con Móra la Nova y San Fernando de Henares.
El proyecto está planteado con mayoría de capital privado. Telefónica, ACS, Banco Santander y Multiverse Computing forman parte del grupo empresarial que ha venido desarrollando la candidatura junto con las administraciones públicas. La inversión total prevista se mueve entre aproximadamente 3.000 y 5.000 millones de euros, dependiendo de las fases finalmente desplegadas.
Móra la Nova ocuparía la posición central de la infraestructura. El municipio tarraconense ofrece terrenos y disponibilidad eléctrica en una comarca que deberá afrontar durante la próxima década la transformación económica asociada al cierre previsto de las centrales nucleares próximas.
San Fernando de Henares complementaría el proyecto con un segundo nodo en Madrid. Esa arquitectura distribuida puede ser relevante en una convocatoria que permite expresamente instalaciones situadas en un solo Estado o repartidas entre varios países mediante infraestructura de computación interconectada.
Portugal también aparece alrededor de la propuesta. España y Portugal firmaron en marzo un memorando para estudiar una candidatura ibérica coordinada. La información oficial de entonces hablaba todavía de explorar esa posibilidad, mientras que informaciones posteriores sobre la apertura de la licitación describen el proyecto español como respaldado por Portugal. Por tanto, resulta más preciso hablar de apoyo y coordinación ibérica que presentar una estructura societaria portuguesa ya cerrada.
Mucho más que comprar miles de GPU
El tamaño de estas infraestructuras explica la dimensión económica de la convocatoria.
La Comisión define las gigafábricas como instalaciones capaces de concentrar más de 100.000 procesadores avanzados de IA, muy por encima de los recursos habituales de una empresa convencional. Están pensadas para el preentrenamiento, entrenamiento, ajuste, inferencia y despliegue de modelos avanzados.
Pero las GPU son solo una parte.
Un clúster de estas características necesita grandes cantidades de energía, subestaciones eléctricas, refrigeración, almacenamiento de alto rendimiento, redes internas de enorme capacidad, conectividad exterior y una cadena de suministro capaz de entregar aceleradores, memoria, servidores, óptica y componentes eléctricos.
Europa está intentando desarrollar todas esas capas al mismo tiempo.
La convocatoria de gigafábricas se suma a la red de 19 AI Factories que EuroHPC ya ha ido seleccionando en distintos países europeos. España forma parte también de ese despliegue mediante sus infraestructuras de supercomputación. Las gigafábricas estarán un escalón por encima en capacidad y orientadas a cargas especialmente exigentes.
La diferencia importa porque el cuello de botella de la inteligencia artificial ya no está únicamente en desarrollar algoritmos.
En muchos proyectos empieza antes: conseguir cómputo suficiente a un coste asumible.
Las empresas estadounidenses que lideran el mercado disponen de enormes infraestructuras privadas de Microsoft, Google, Amazon, Meta, Oracle y proveedores especializados. China desarrolla en paralelo su propia capacidad de computación. Europa mantiene una posición relevante en investigación, industria y regulación, pero la Comisión reconoce que sigue existiendo un déficit de infraestructura a gran escala.
Las gigafábricas intentan reducir esa distancia.
La oportunidad industrial no termina dentro del centro de datos
Para una fábrica de automóviles, una compañía energética o una pyme industrial, disponer de una gigafábrica a cientos de kilómetros puede parecer un asunto bastante alejado de su negocio diario.
No debería serlo necesariamente.
La industria genera algunos de los datos potencialmente más valiosos para aplicar inteligencia artificial: históricos de producción, incidencias, consumos energéticos, imágenes de control de calidad, documentación técnica, mantenimiento, telemetría de maquinaria o información sobre cadenas de suministro.
Parte de ese material resulta además sensible.
Poder entrenar o desplegar sistemas sobre infraestructura europea puede tener interés para organizaciones que necesitan mantener un mayor control sobre dónde se procesan los datos y bajo qué marco jurídico.
Pero disponer del centro de datos no resuelve automáticamente el resto del problema.
Una empresa que tenga veinte años de documentación dispersa en PDF, registros sin normalizar, máquinas que no generan telemetría y bases de datos aisladas seguirá teniendo esos mismos problemas aunque a pocos kilómetros exista un clúster con decenas de miles de aceleradores.
Por eso la verdadera carrera empresarial empieza bastante antes de que se encienda la primera GPU.
Las compañías necesitan identificar qué problemas merece la pena resolver, ordenar los datos, establecer permisos, desarrollar interfaces, evaluar modelos y disponer de equipos capaces de convertir una prueba de concepto en una aplicación mantenible.
Es aquí donde puede aparecer una diferencia especialmente importante entre grandes compañías y pymes.
Las primeras tienen mayor capacidad para crear equipos de datos, contratar especialistas o experimentar con modelos propios. Muchas empresas medianas y pequeñas todavía están en fases mucho más iniciales.
La infraestructura pública europea puede reducir la barrera del cómputo, pero no elimina la barrera organizativa.
Europa se da hasta noviembre para elegir dónde construir
Los consorcios interesados tienen hasta el 12 de noviembre de 2026 para presentar sus ofertas.
La convocatoria está dividida en dos lotes. El primero puede adjudicar hasta cuatro proyectos y el segundo hasta tres instalaciones de mayor escala. Dieciocho Estados miembros habían firmado ya el acuerdo de contratación conjunta cuando Bruselas abrió el proceso. (futurium.ec.europa.eu)
Después llegará la evaluación de EuroHPC.
Las decisiones se esperan a comienzos de 2027 y la construcción podría iniciarse ese mismo año. La previsión europea establece que las instalaciones adjudicadas entren en funcionamiento como máximo 18 meses después de la firma.
España afronta así unos meses decisivos para defender su candidatura.
Pero para la industria el calendario relevante puede ser otro.
Entre agosto de 2026 y la llegada efectiva de esas capacidades existe tiempo para ordenar datos, definir proyectos, formar equipos y decidir qué cargas realmente justificarían utilizar infraestructura avanzada de IA.
Europa puede invertir 30.000 millones de euros en construir capacidad.
Conseguir que esa capacidad termine mejorando productos, procesos industriales y empresas dependerá de lo que ocurra fuera de los centros de datos.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas gigafábricas de IA quiere construir la Unión Europea?
La convocatoria permite seleccionar hasta siete gigafábricas de IA. El proceso está dividido en dos lotes, con hasta cuatro proyectos en el primero y hasta tres en el segundo.
¿Cuánto dinero movilizará el programa europeo?
La Comisión prevé hasta 10.000 millones de euros de financiación europea y nacional y pretende atraer al menos 20.000 millones adicionales de capital privado, superando así los 30.000 millones de inversión.
¿Dónde estaría la gigafábrica española de inteligencia artificial?
La candidatura española es multisede. El proyecto contempla Móra la Nova, en Tarragona, y San Fernando de Henares, en Madrid, con Móra la Nova como principal emplazamiento de la infraestructura.
¿Cuándo se sabrá si España consigue una de las gigafábricas?
El plazo europeo termina el 12 de noviembre de 2026 y las adjudicaciones están previstas para principios de 2027. Las instalaciones seleccionadas deberían poder entrar en servicio como máximo 18 meses después de la firma de los contratos.
Fuentes:
- Comisión Europea, convocatoria oficial para las AI Gigafactories, 30/07/2026.
- EuroHPC Joint Undertaking, proceso europeo para la selección de hasta siete gigafábricas de IA.
- Gobierno de España, Consejo de Ministros del 16/06/2026 sobre la inversión de 719 millones de euros en la candidatura española.
- La Moncloa, candidatura multisede de Móra la Nova y San Fernando de Henares y colaboración España-Portugal.
- Comisión Europea, AI Gigafactories y AI Continent Action Plan.












