Menos de 24 horas después del anuncio de la destitución de Sam Altman como CEO de OpenAI, inversores y trabajadores de la compañía presionan para que la junta directiva dé marcha atrás. Fondos de capital riesgo, incluida Sequoia Capital, una de las firmas con participación en OpenAI, están estudiando vías para forzar la vuelta de Altman, mientras dentro de la empresa centenares de empleados amenazan con irse si no se restaura al CEO.
Greg Brockman, cofundador de OpenAI que dimitió tras conocer el cese de Altman, publicó el sábado en X (antes Twitter) un relato que complica el posicionamiento de la junta: según Brockman, el anuncio del despido sorprendió incluso a miembros de la propia dirección ejecutiva, lo que sugiere una decisión tomada con muy poca coordinación interna. El texto también indica que Altman no recibió explicación previa.
Las estrategias de los inversores para forzar el retorno
Las vías que están valorando los fondos inversores van desde una rebeldión interna coordinada entre investigadores clave hasta la posibilidad de una demanda legal contra la junta, pasando por la presión sobre Microsoft para que restrinja el acceso a recursos de cómputo que son críticos para OpenAI. Ninguna de estas opciones es limpia, lo que indica la urgencia con la que los inversores perciben la situación.
Satya Nadella, CEO de Microsoft, expresó su malestar ante la inestabilidad creada por el cese de Altman. Microsoft tiene comprometidos más de 10.000 millones de dólares en OpenAI, y sus productos comerciales, incluidos Azure OpenAI Service y GitHub Copilot, dependen directamente de los modelos de la empresa. El posicionamiento de Nadella es el más influyente de los actores externos en este pulso, dado el peso financiero y estratégico de Microsoft en la operación de OpenAI.
Mira Murati y la junta en una posición delicada
La CEO interina Mira Murati se encuentra en el centro de la presión. La combinación de reclamaciones de los inversores, el malestar de Microsoft y las amenazas de dimisión masiva de empleados coloca a la junta ante una situación difícilmente sostenible. Según personas familiarizadas con el proceso, la junta está reconsiderando la decisión, aunque no se ha anunciado ningún cambio formal.
Por su parte, Altman estaría valorando dos opciones: volver a OpenAI o arrancar un nuevo proyecto con Brockman. La segunda opción, aunque especulativa, tiene lógica: ambos tienen relaciones consolidadas con los principales fondos de capital riesgo del sector y podrían captar financiación fácilmente. El seguimiento de la carrera de OpenAI en el desarrollo de infraestructura propia es relevante aquí porque muestra qué valor estratégico mantuvo la empresa independientemente del ruido en la cima.
El peso de la plantilla en el desenlace
El detalle más llamativo de este episodio no está en los inversores, sino en la respuesta interna. Según distintas fuentes, una parte significativa de la plantilla de OpenAI, empresa con varios centenares de empleados en plantilla, manifestó su intención de abandonar la compañía si Altman no era repuesto. La amenaza colectiva de dimisión en una empresa cuyo valor reside casi por completo en su capital humano tiene un peso práctico que los inversores y la junta no pueden ignorar.
OpenAI tiene en 2023 entre los equipos de investigación más concentrados del sector de la IA: perder una parte de ellos en favor de un competidor o de una empresa nueva fundada por los propios Altman y Brockman supondría daños reales y difíciles de recuperar en el corto plazo.
Preguntas frecuentes
¿Por qué los inversores quieren que Altman vuelva a OpenAI?
Altman es la figura central en las relaciones con inversores, gobiernos y socios estratégicos de OpenAI. Su salida abrupta genera incertidumbre sobre el rumbo de la empresa y amenaza el valor de las participaciones de los fondos invertidos.
¿Qué hizo Greg Brockman tras el despido de Altman?
Brockman dimitió de su puesto como presidente y publicó en X una declaración en la que narró las circunstancias del despido, señalando que la junta no consultó a los responsables ejecutivos antes de anunciar la decisión.
¿Qué papel tiene Microsoft en este conflicto?
Microsoft es el principal inversor de OpenAI con más de 10.000 millones de dólares comprometidos. Su CEO, Satya Nadella, mostró su malestar público ante la inestabilidad, lo que coloca a la empresa en una posición de presión informal pero relevante sobre la junta de OpenAI.
¿Qué opciones tenía Altman tras su cese?
Según fuentes cercanas al proceso, Altman valoraba dos opciones: volver a OpenAI si la junta revertía la decisión, o lanzar una nueva empresa con Greg Brockman aprovechando sus relaciones con los principales fondos de capital riesgo del sector.
¿Qué pasaba con los empleados de OpenAI?
Una parte significativa de la plantilla de OpenAI amenazó con dimitir si Altman no era repuesto. La amenaza colectiva tenía peso real dado que el valor de la empresa depende directamente de sus investigadores y equipos técnicos.













